REPORTAJE

No escampa en el Húmedo

Las noches en vela irritan a los vecinos, que ayer amanecieron con varios coches destrozados y ya se hartan: «Aquí no hay quien viva»

Desperfectos en un coche la pasada madrugada en el Húmedo.DL

León

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«No es posible tener un policía en cada esquina del Húmedo». La reacción oficial a la problemática que vive muchos fines de semana la zona de ocio más populosa de la capital, no diferiría en exceso de la mencionada y objetivamente tiene su justificación. Pero también la tienen las quejas de los vecinos de las calles aledañas, que se encuentran cada fin de semana con un sinfín de problemas que hacen que resulte especialmente complicado habitar en esa parte de la capital.

Ya hubo quejas hace 15 días por el estado en el que se encuentra el entorno del Mercado del Conde Luna, pasto de la falta de civismo de quienes convierten su tiempo de asueto en una invasión absoluta de los derechos de los residentes.

En la madrugada del sábado, se produjo una pelea de efectos bastante llamativos a tenor de la espectacularidad de las imágenes. Posteriormente se pudo comprobar con el parte hospitalario, que las consecuencias del problema no han sido especialmente destacadas, básicamente porque la Policía Local ha establecido un sistema de control de las armas blancas y se notan las costumbres cambiadas.

Lo que no varía son las problemáticas que se viven los viernes y los sábados. Vomitonas, detritos, bolsas de basura acumuladas, y sobre todo sensación de inseguridad entre los vecinos, que de paso, han visto devaluadas sus propiedades inmobiliarias.

La mañana del domingo amaneció con restos de vandalismo en algunos automóviles. Puertas adentro y a nivel policial se considera que son secuelas mínimas para ingente de actividad que se registra en los establecimientos, pero de nuevo el axioma vuelve a ser el mismo: ¿qué tienen que hacer los ciudadanos que residen en las zonas afectadas?

Para los profesionales del sector de la hostelería implicados en la problemática, se trata de una cuestión cíclica. Hay un cierto ‘efecto llamada’ cuando se producen los incidentes y todo depende de lo que se dé a conocer. «En condiciones normales, no hay problema, pero siempre se escapa algún puñetazo indebido, aunque son casos aislados».

Se trata de un asunto de concienciación y de educación. «Ayer a las 7.00 de la mañana ya había bandadas de chavales en un estado lamentable. En esas condiciones, lo único que pueden generar es problemas. Y dependiendo de las edades y de las épocas del año, los conflictos son de una forma o de otra», señalan los expertos.

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Los fines de semana se dispone un operativo especial desde la Policía Local encaminado a la prevención de posibles conflictos, pero la percepción de la calle es muy peculiar para este tipo de asuntos: «No se ve pasar un coche de patrulla en toda la noche», se quejan los damnificados. Tampoco es exacto. Policía Nacional también despliega un operativo especial para reforzar los fines de semana y se atienden los casos más importantes que van surgiendo. El problema radica en que temas como los gritos o los disturbios menores no son susceptibles de sanción si no alteran el orden.