Casi 1.200 pacientes son reprogramados cada año al no poderles intervenir en la fecha fijada
Anestesia tensa al Hospital por una docena de bajas que obligan a suspender cirugías
Estos profesionales son clave para preparar al paciente para una operación y que no sienta dolor
Aliviar el dolor es una tarea de los anestesiólogos.
Se dedican a aliviar el dolor y preparan y cuidan al paciente antes, durante y después de una cirugía. De hecho, su labor es esencial para controlar funciones vitales del organismo como la respiración, los latidos cardíacos, la circulación, la temperatura y la consciencia. Por eso la baja laboral de una docena de anestesistas está tensando el funcionamiento del Hospital de León, que ha visto hipotecadas un rosario de intervenciones quirúrgicas por falta de esas ‘manos’ en las últimas semanas.
No es algo nuevo. Puntualmente, se suspendan operaciones si falla el anestesista, pero en esta ocasión su ausencia se está notando especialmente, porque faltan uno de cada cinco profesionales de este servicio en el Complejo Asistencial Universitario de León, según confirman fuentes hospitalarias.
Estos profesionales atienden las intervenciones que se efectúan a diario en los 22 quirófanos, donde se designa un anestesista por quirófano de media, excepto en los de oftalmología, donde se encargan de la rotación de dos quirófanos. Sus tareas, además, se extienden a las unidades de Reanimación, a la Unidad del Dolor y a la UCI. También está presentes en los partos, en el área de hemodinámica para marcapasos e incluso en las endoscopias.
Su carga de trabajo incluye siete guardias al mes, de modo que algunas voces aseguran que soportan sobre sus espaldas un exceso de tareas. Y en esa pugna también se han colado las retribuciones y las comisiones de servicio, indican.
El asunto es que la supensión de una operación programada acarrea atascos en las ya de por sí abultadas listas de espera, afecta a los pacientes que ya han realizado el preoperatorio y que pueden llevar ingresados una noche y entorpece la cadena sanitaria. Ocupar una cama en planta cuesta 543 euros, según las comidas, cada día. De ahí la importancia de que el engranaje en el Hospital marche engrasado y no genere sobrecostes y reprogramaciones.
En el embudo de 6.400 pacientes pendientes de una cirugía en el Hospital de León también se encuentran otras 1.177 personas que el Complejo Asistencial tuvo que reprogramar porque sus condiciones médicas contraindicaron pasar temporalmente por la sala de quirófano o por anulaciones de las cirugías. No pierden su puesto en la lista de espera y se les facilita otra fecha para la intervención. En cuanto al resto, recibirán la llamada médica a los cuatro meses de media.
Para aligerar ese tapón, Sacyl optó por pagar horas extra también este 2025 y por cuarto año consecutivo a los sanitarios de los centros de salud y el Hospital en un intento de incentivar el trabajo fuera de la jornada ordinaria para frenar las listas de espera. Los incentivos económicos en el Hospital ascienden a 450 euros por cada jornada especial de tarde con actividad quirúrgica para los licenciados especialistas, entre los que se incluyen los anestesistas, de 300 euros para las enfermeras, 110 euros para los técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería y 90 euros para los celadores. Implica abrir los quirófanos de 16.00 a 20.00 horas.
Las jornadas especiales de tarde de consulta y de pruebas diagnósticas suponen un pago de 322 euros para los médicos y de 210 euros para las enfermeras. La idea central es aliviar la acumulación que generó el coronavirus y que se ha complicado con una población envejecida más demandante de consultas y cirugía (un 7% más).
La Consejería continuará con su plan de choque, la mejora del rendimiento de los centros, el autoconcierto y las derivaciones a centros privados. El Caule recibe medio millón de euros para practicar cirugías a 170-190 pacientes cada mes. Esas recompensas se prorrogaron en 2023 y 2024 y este año prosiguen.
El Hospital de León fue el segundo en CyL que más recurrió a las peonadas con 1.500 intervenciones, tras el Hospital de Burgos. Se trata de una actividad voluntaria y que se realiza adicionalmente y no se ha resentido tanto por las bajas del servicio de Anestesiología.
El trabajo extra vespertino busca sacar más provecho, no solo a los profesionales propios, sino a toda la costosa tecnología comprada en los últimos años para que no quede «apagada» a partir de las 15.00 horas.
En Atención Primaria y el Hospital, los pagos por trabajar por la tarde tienen dos premisas, ser voluntarios y haber cumplido el cupo en la jornada ordinaria. Por eso se marcan unos indicadores de rendimiento que se van alcanzando.