Drástico descenso de las muertes en moto registradas en las carreteras leonesas
Solamente se contabiliza un piloto fallecido a estas alturas del año, por los siete con los que acabó el pasado
Las carreteras leonesas cruzan el puente festivo más problemático de todo el año con viento a favor en las cifras y contabilizan a estas alturas del año cinco fallecimientos menos que los que se contabilizaban en el mes de agosto de 2024. Por los 12 conductores que han perdido la vida a estas alturas del año, el anterior se contabilizaba 17.
La casuística quiere que este año sea especialmente bonancible para los motoristas, que solamente registran un fallecimiento en todo el año, precisamente en el último siniestro mortal que ocurrió en la población berciana de Valdefrancos. Normalmente la conducción a dos ruedas y los siniestros suenen tener matrimonios fatales. No es el caso del año 2025, donde por el momento los motores pilotados por manillar tienen mejores resultados.
Febrero y julio fueron los meses más favorables para la conducción en las carreteras de la provincia de León. En ninguna de las dos hojas del calendario se registraron decesos de carácter mortal. Abril fue el peor momento del año y no por la Semana Santa, en cuyas fechas solamente se registró una víctima de las tres que marcaron el peor mes del ejercicio. Son vaivenes a los que los expertos no les encuentran explicación lógica alguna. No debe de haberla.
En lo tocante a la localización, Toreno, Palacios del Sil y Valdefranco dan el toque berciano a la zona de más fallecimientos, con cuatro. Boca de Huérgano suma tres muertes aunque en solo dos episodios, diferentes eso sí. Santa María del Páramo, Villadangos del Páramo y Riego de la Vega ponen la localización de las muertes en la llanura. Murias de Paredes suma para el Valle de Laciana una esquela a causa de la circulación en carretera y en el entorno de la capital se produjo un siniestro a la altura de Valverde de la Virgen.
No resulta especialmente elevado el número de heridos, que en la contabilidad oficial solamente suma cuatro, con dos en el último accidente de Palacios del Sil y otros dos en el de Riego de Vega.
Pero las excelencias de las cifras son solamente un dato relativo. Superado el verano, se supone que entra un periodo de más paz en la siniestralidad del tráfico. Pero tradicionalmente el otoño ha sido etapa de incidencia en las carreteras. Y como quiera que tampoco hay un patrón estándar para seguir los choques de estas características, el resultado final es una apelación a la prudencia. Parar los motoristas, además, el otoño es periodo de actividad intensa. Pero curiosamente, el comportamiento de la siniestralidad es favorable.. De hecho, el 71% de los episodios mortales del año pasado ya habían ocurrido a estas a alturas.