Los precios convierten en épica la tarea de conseguir piso para estudiantes en León

Las condiciones y la baja oferta alejan a los universitarios del alojamiento en la capital leonesa

Eran otros tiempos; foto de archivo de un panel cargado de ofertas para pisos de estudiantes.archivo

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León

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Hay falta de oferta», analizan los expertos inmobiliarios sobre las complicaciones que tienen los estudiantes universitarios para encontrar alojamiento en León; una habitación es un anhelo; un piso, una utopía. León no se escapa de la ola general de universitarios desesperados en busca de techo para el curso; el curso, que va a comenzar a la vuelta de una semana; el problema empieza a quemar en la planificación de los miles de estudiantes de la Universidad de León que hasta hace dos o tres años podían contar con un lugar en el que vivir en la zona de San Mamés, La Palomera, zona universidad, como rezaban los anuncios para captar a los aspirantes en los tablones del recibidor de las facultades, en los escaparates de los comercios, en las páginas especializadas. La escasa oferta endurece las condiciones. Una habitación o un piso en el proceso de alquiler exige fianzas y adelantos que en muchos casos se escapan de las posibilidades económicas en edad estudiantil. Cada vez más, los que logran alquilar lo hacen en el extrarradio, o más allá de los arrabales de la ciudad. Pisos de estudiantes, cada vez más caros y más lejos. El precio medio de una habitación en un piso compartido de estudiante ya supera los 300 euros. Por contra, las residencias suelen tener un coste más elevado, 850 euros de media, aunque incluyen servicios como pensión completa, con limpieza, lavandería o internet incluidos también, además los gastos de calefacción, por ejemplo. En poco más de tres años, se ha duplicado el precio del producto. Una habitación en piso estudiantil costaba hace dos o tres años alrededor de 160 euros. El estirón ha despojado del adjetivo económico las condiciones económicas de este fenómeno, que se basa esencialmente en buscar una casa a finales de agosto o en septiembre para todo el curso. También, así, se rompe una de las costumbres más extendidas en el ambiente universitario; acudir a una residencia o centro universitario en el año de estreno de los estudios, y a medida que avanzaba el grado saltar a un piso, después de conocer la ciudad, y compañeros.

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Las residencias universitarias cuentan con una demanda que dobla la capacidad de oferta

En la capital leonesa hay más de una docena de alojamientos para estudiantes entre las residencias y el colegio mayor. Entre todas ofertan más de un millar de plazas y está previsto que la oferta crezca con la construcción de una nueva residencia cerca del campus. Además, el presidente de la asociación de residencia en León señala que cada vez son más los estudiantes de FP que vienen a estudiar a León y también se hospedan en las residencias, con lo que aumenta la demanda. Este año, son cerca de tres mil los estudiantes que se incorporarán a las aulas universitarias, con lo que los estudiantes totales superarán los doce mil. En las residencias universitarias hay lista de espera para acceder; una opción que eligen nueve de cada diez alumnos a nivel autonómico, y cada vez con más porcentaje de preferencia. Algunos gestores de estas residencias revelaron a Diario de León esta misma semana que por cada oferta de habitación cuentan con dos aspirantes. Universidad de León cerró el curso pasado la bolsa de pisos que ofrecía su Servicio de Vivienda. Desde este organismo se aclaró que la idea original del programa era actuar «como mediadores» pero que se había desvirtuado y que «había grandes tenedores que tenían muchos pisos y que usaban la bolsa como un servicio». De este modo, la institución académica eligió suspender de forma temporal esta versión mediadora, pero como informaban desde su página web mantienen el asesoramiento y la orientación a la hora de encontrar alojamiento en la capital leonesa sobre todo a los estudiantes de nuevo ingreso y también a los estudiantes Erasmus, que son los que más dificultades tienen para encontrar alojamiento. Con el curso a punto de levantar el telón, las dos próximas semanas se vaticina un aluvión de jóvenes en busca de un lugar en el que vivir mientras abordan el reto de su vida: saber donde vivir mientras estudian.