II Foro Ancares | Empresarios gallegos
¿Dónde queremos estar en unos años?
El sentimiento de frustración en 2025 también salpica al empresariado gallego.
Ancares, tomando su nombre de esa región entre montañas y entre dos provincias que representa como ninguna otra a la España vaciada y envejecida necesitada de impulso y cuidados. El objetivo era, precisamente, dar voz y luz a las demandas sociales del Noroeste más olvidado y de dos provincias hermanas en historia, cultura y dificultades. Citados los empresarios de Lugo para una segunda edición del Foro Ancares, las preocupaciones y reivindicaciones no han variado desde hace un año. En realidad, y en lo que a los empresarios de esta provincia se refiere, no han variado en décadas.
En todo caso, arraiga entre el empresariado lucense una cada vez mayor desesperanza y frustración (y por qué no, también cierto hartazgo) ante demandas largamente ignoradas y la fugacidad de nuevas oportunidades que nacen y mueren en el intento. Y es que la situación para Lugo no solo no mejora… a todas luces empeora. Hace poco más de dos semanas veíamos cómo un proyecto empresarial sólido e innovador se venía abajo ante las habituales piedras en el camino que últimamente deben sortear las nuevas iniciativas en esta provincia. Hablo de LuGaz, una planta de biometano en O Ceao impulsada por Grupo Lence como socio principal, junto con Norvento, Agroamb y Medrar, que partía de la sostenibilidad y la circularidad como base y objetivo. Su construcción había sido declarada como proyecto estratégico por la Xunta de Galicia y contaba con el respaldo europeo vía concesión de fondos de la convocatoria para la innovación y promoción de energías renovables en industrias de alto consumo. Y ojo, solamente dos propuestas españolas, una de ellas la de la planta de biogás lucense, habían logrado superar los numerosos filtros de la Comisión Europea hasta alcanzar la tan necesaria y ansiada financiación en esta línea de ayudas. Sin embargo, dio igual la innovación, la creación de empleo, el respaldo europeo, el respaldo de empresas y empresarios con ADN lucense y larga trayectoria y éxitos empresariales… Nada fue suficiente para evitar la crítica, los movimientos en contra y la oposición decidida a la nueva idea. Y ante el riesgo y la necesidad de atender primero a proyectos ya sólidos… los promotores dan un paso atrás con esta iniciativa. Una oportunidad perdida. En realidad, una nueva oportunidad perdida. Y son varias ya en estos últimos tiempos en una provincia que no destaca precisamente por su desarrollo industrial. Muy al contrario, al tiempo que nuevos proyectos se frenan antes de haber nacido, vemos cómo la viabilidad de la poca industria que nos queda pende de un hilo. Nadie ignora que la planta de Alcoa en San Cibrao sigue en riesgo, que es el principal motor económico de A Mariña y que su desaparición tendría un efecto negativo en toda la provincia que podría suponer una merma de hasta el 30% de nuestro PIB. Con estos mimbres, de poco sirve que se destine el máximo presupuesto por habitante… cuando ya casi ni quedan habitantes en una provincia que acusa como ninguna otra un desequilibrio territorial que venimos denunciando desde hace décadas, un desequilibrio que debería haber sido paliado vía fondos recibidos gracias a ser región objetivo 1 de la UE y que sin embargo, no ha dejado de acrecentarse. Un desequilibrio que mejoraría no solo con inversión en las tan ansiadas infraestructuras pendientes en la provincia, en esa vertebración interior y exterior tan largamente demandada por el empresariado —y en la que sin duda tendría un impacto definitivo avanzar con mayor agilidad en dotaciones como el Corredor del Cantábrico—, sino también y sobre todo con la atracción de iniciativas que cierren ciclos productivos, generen valor añadido y aporten a nuestro PIB esa fortaleza industrial de la que cojea. Quizás deberíamos sentarnos todos con calma y tiempo, aparcar decididamente nuestras diferencias, y ver realmente cuál es nuestro sitio y dónde queremos estar dentro de cinco, diez o veinte años. Si queremos ser una provincia de paso y paseo o una provincia viva, con nuevas iniciativas en diferentes sectores de actividad y gente joven con capacidad y posibilidades para asentarse y desarrollar aquí su proyecto de vida. Quizás el Foro Ancares sea un buen punto de encuentro. Quizás todavía estamos a tiempo.