Carlos García Rioja es uno de los nuestros

El pregonero de la Semana Santa de León menciona en su entrañable alocución a 195 personas vinculadas al mundo papón local

Carlos García Rioja, en un momento del pregón.ángelopez

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León

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Carlos García Rioja inauguró de forma oficial la Semana Santa de León con un pregón entrañable que citó a 195 personas relacionadas con el mundo papón de la capital. Fue un recorrido por la historia reciente de la pasión leonesa, por sus sentimientos y vivencias: «Este pregón no es mío. Lo pronuncio, pongo mi voz, mis gestos, mis palabras, pero no es mío. Es vuestro. Vosotros me lo habéis dictado, aún sin pretenderlo, y yo solo me he limitado a escribirlo. Todos y cada uno de vosotros».

Rioja dedicó el pregón a su esposa Olga «que ya me conoció en un concierto de Las Siete Palabras y me vio entregar las tarjetas de nuestra boda un Viernes de Dolores», a su hija Daniela «que sigue mis pasos en el atril» y a su hijo Javier «que quiere beberse esta tradición a grandes sorbos».

Hizo un sentido recuerdo para los que ya no están: «No sabemos qué procesión será la última». Este pregón es «la historia de un niño que soñaba con ser papón y sus padres creían que sería una moda pasajera».

«Recuerdo con nitidez ver el primer Encuentro recuperado de Viernes Santo con «cuatro gatos» en el antiguo puesto de los Huevos, o el debut de la Redención con un puñado de público, sentado en el poyete pétreo de la plaza del Grano», dijo.

Lanzó un exhorto a las nuevas generaciones: «Que nadie os imponga lo que debéis hacer ni pensar y que la motivación sea tan limpia como las ganas de aportar. Y de trabajar. Las cofradías os necesitan, sí, pero no como mera mano de obra. También yo coloqué almohadillas y limpié faroles, repartí incienso y estampas y ayudé en más de lo que pude. Pero nunca perdí la ilusión por innovar, por crecer, aún a riesgo de equivocarme -«el único que no se equivoca es el que no hace nada»-, siendo aquel niño que tal vez amó demasiado a la Semana Santa», dijo.

«León entero, más que nunca, se echa a la calle en una tarde en la que todos nos reencontramos», cantó al Viernes de Dolores. Así inició un repaso cronológico a los hitos de la Semana Santa, que tuvo una mención a la presencia del Nazareno en Roma: «Porque, aún con el inmenso privilegio que supuso pujar ante la Cibeles y el Coliseo, el pregonero proclama que no hay nada más grande que ser cirineo del Señor, bracero del Nazareno, aquí en casa, en la estrechez de Hospicio o en la salida del Cid a la Ancha, cuando Regidores es una inmensa platea al mediodía del Viernes Santo».

Mencionó a las 16 cofradías y hermandades de la capital y les hizo un encargo: «Así pues, «¡buena puja hermanos!». Y con la procesión de la palabra a punto de concluir, dejad ahora que me baje el capillo y me funda entre vosotros. Hacedme un hueco en vuestra almohadilla, a vuestro lado, y permitidme que siga pujando con vosotros como uno más. Uno de los vuestros. El que fui y el que soy. El que nunca dejaré de ser», finalizó en medio de una ovación atronadora y el Auditorio en pie.

Diana Belén García, presidenta de la Junta Mayor, saludó el comienzo oficial de la Semana Santa y animó a perseverar «más en lo que nos une, que en lo que nos diferencia. Todos pujamos bajo el mismo cielo de León y todas formamos parte de una misma historia que continúa escribiéndose año tras año. Desde la Junta Mayor apostamos por sumar».

José Antonio Diez, alcalde de León, presentó al pregonero: «Su reto es llevar todo lo que sabe a los papones de León. Es una persona ideal para hacer cómplices a los hermanos y traer a los visitantes a una pasión diferente a otros».

El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, calificó el pregón de familiar «porque ha hecho que todos nos sintamos familia. Dios vive en León y nos invita a una fe compartida».

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El cuarteto Scherzo puso el apartado musical y la presentación corrió a cargo de Tamara Rodríguez.