Mario García Blanco, el maestro que enseñó a León a leer en la tierra, fallece a los 88 años

Mario García Blanco fue el visionario que transformó 120.000 metros cuadrados a orillas del Bernesga en el Coto Escolar en un paraíso educativo por el que han pasado más de 500.000 escolares

Mario García Blanco.dl

León

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Hay hombres que escriben libros y hombres que, como Mario García Blanco, convierten la propia tierra en un relato de vida. Este Lunes Santo falleció a los 88 años el fundador y alma máter del Coto Escolar de León, dejando huérfana a una institución que él mismo levantó, surco a surco, desde 1984. La historia del Coto no se entiende sin la tenacidad de este profesor de Educación Física. En 1983, Mario entró en el despacho del entonces alcalde, Juan Morano, con un proyecto que parecía una utopía: sacar a los niños de las aulas para que conocieran el campo y recuperaran la esencia de la vida en los pueblos.

Empezó «sin cobrar un duro», con poco más que unos bancos, toldos y herramientas. Pero su método era infalible: cada mañana, a las 7.30 horas, compraba hogazas de pan en Navatejera y las untaba con miel de sus propias colmenas. Ese era el premio para los chavales de los diez primeros colegios que acudieron a cavar el huerto; una tradición que se convirtió en el sabor de la infancia para miles de leoneses. 

Bajo su dirección (1984-2008), el Coto Escolar creció hasta ocupar 120.000 metros cuadrados de naturaleza viva. Mario diseñó el espacio como un libro abierto, cada calle del recinto lleva el nombre de una planta, guiando a los visitantes entre árboles frutales, hierbas medicinales y establos. Más de 500.000 escolares han pasado por sus instalaciones. 

Para muchos, dormir en sus cabañas supuso su «primera noche fuera de casa», un rito de paso hacia la madurez marcado por el respeto al entorno. En octubre de 2011, la ciudad le rindió un emotivo homenaje. Allí, un Mario visiblemente conmovido recordaba que el Coto exigió «entusiasmo, ilusión y sacrificio». 

El Ayuntamiento descubrió una placa en su honor, reconociendo que «ningún niño de la provincia se hace adulto sin pasar por aquí». Hoy, el equipo del Coto Escolar le despide con la gratitud de quien sabe que su obra es eterna. Mario García Blanco no solo fundó un parque; fundó una forma de mirar el mundo. León pierde al hombre, pero conserva el jardín infinito que él sembró para las generaciones venideras.

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La misa funeral se celebra mañana martes, a las 16.30 horas, en la iglesia parroquial de San Juan y San Pedro de Renueva.