La plaza del Palacio de Exposiciones de León deriva en el arenero de un parque
- El deterioro se ceba con el espacio público apenas ocho años después de invertir 2,47 M€-Los pavimentos de terrizo acusan un gran desgaste ante el aumento del uso
Algunas de las zonas levantadas de la plaza del Palacio de Exposiciones amenazan con convertirse ya en sovacones. Los desperfectos se reparten por toda la plaza.
Aunque el proyecto descrito por el arquitecto Dominique Perrault hablaba de «pavimentos especiales de alta resistencia mecánica, adaptados a la estética industrial y de vanguardia», el firme de la urbanización exterior que da cara a la fachada del Palacio de Exposiciones acusa ya el uso. No han pasado siquiera ocho años desde la puesta en funcionamiento del espacio público, pensado para conectar el equipamiento de ocio con el entorno de la estación del AVE y los barrios del Crucero y La Vega. Pero, aquí y allá, los pasillos que dibujan los islotes verdes de la publicitada como «plaza jardín», en la que se invirtieron 2.472.335,44 euros, empiezan a lucir como el arenero de un parque infantil.
El deterioro acusado por la plaza cuestiona su mantenimiento. Desde su inauguración, en noviembre de 2018, la explanada del Palacio de Exposiciones ha ganado en protagonismo dentro de la programación de actos, tanto en los organizados de manera directa por el Ayuntamiento de León como los gestionados por la iniciativa privada, previa autorización municipal. Iniciativas como el reciente avistamiento del eclipse de sol, que convirtió este espacio en el centro de reunión del evento organizado por el consistorio, y grandes festivales, como el Monoloco, han aumentado el uso que, en un principio, se ajustaba al acceso a la infraestructura expositiva.
La carga añadida adelanta las necesidades de arreglo de la plaza. El arquitecto galó apostó por el firme de tierra compactada para «reducir el efecto de isla de calor», en contraposición con el acceso principal al Palacio de Exposiciones, pavimentado con hormigón, y el aparcamiento adyacente, ejecutado con asfalto para ubicar las 480 plazas de estacionamiento. Junto con los islotes ajardinados que salpican la explanada, el terrizo buscaba atenuar los efectos del sol en un entorno de tres hectáreas sin apenas sombras, a la espera de que crezca el porte de los árboles plantados en el año 2018.
Los desperfectos se reparten por toda la plaza del Palacio de Exposiciones.
Pero este terrizo se presta más al desgaste que, con el paso del tiempo, se ha cebado con los pasillos. En la plaza del exterior del Palacio de Exposiciones se contabilizan no menos de una decena de puntos en los que la tierra ha perdido su compactación. El levantamiento del firme provoca que las primeras deficiencias amenacen ya con convertirse en socavones, mientras las piedrinas y los restos del material se reparten a su antojo por los alrededores.
Los desperfectos, que se suman a las cristaleras rotas y suciedad que presentan partes de la fachada y la cubierta fotovoltaica, cuestionan la imagen de un entorno que, en los próximos meses, aumentará su importancia con la apertura de la plaza interior del Palacio de Congresos. En el plano de ese gran escaparate que se pensó no figuraba un arenero.