La calle Ancha no abre con la obra acabada por la falta de garantías de que no se colarán vehículos
- El plazo se remite ahora al martes para el tránsito de los peatones, aunque las vallas no desaparecerán por completo hasta el 30 de septiembre
El primer tramo la calle Ancha de León, este viernes a primera hora de la tarde, con la obra terminada.
La obra está terminada. El Ayuntamiento no ofrece pegas. Pero el primer tramo de la calle Ancha tampoco se abrirá este viernes porque, como han trasladado a los comerciantes y hosteleros, desde la Policía Local no se garantiza que no se vayan a colar vehículos que hagan que repise el adoquinado. Sin esa garantía, después de que a los operarios les ordenaran tener todo listo para antes del fin de semana para el estreno, ahora el nuevo horizonte para desbloquear el paso desde la plaza de Santo Domingo hasta el Palacio de los Guzmanes se remite al martes.
Aunque, después de cinco meses de limitación en esta zona de gran afluencia turística del casco histórico, ni siquiera se prevé quitar todas las vallas para entonces. Se permitirá el tránsito de los peatones, pero se mantendrán parte de las verjas. Por completo no desaparecerán hasta el 30 de septiembre, según el plan de obras trasladado a los afectados, porque se quiere garantizar que el adoquinado del pasillo central no sufra desperfectos antes de que fragüe del todo.
Si se permite el tránsito de vehículos antes de tiempo, a corto y medio plazo pueden aparecer desperfectos, según han advertido desde la constructora. No quieren que les suceda como en el tramo de la plaza de Regla, donde los operarios se encontraron con que, apenas terminada la pavimentación frente a la fachada principal de la Catedral, se coló el camión de la basura y la barredora.
Este precedente y la ausencia de garantías han hecho que, pese a que los inspectores ya revisaron el jueves e incluso este viernes de nuevo la zona para dar el visto bueno a la ejecución, el tramo de arranque de la calle Ancha vuelva a quedar acotado otro fin de semana más. Fuera de las vallas, los peatones tendrán que prolongar su convivencia con los coches que salen del aparcamiento subterráneo de San Marcelo y los turistas amontonarse frente a la fachada de Botines. Dentro de la verja, la obra acabada espera a que todos coincidan en que, al fin, es el momento de devolver a la ciudadanía el espacio público.