El gigante verde de 8,3 metros que abre paso a la historia en León

El Pendón de La Virgen del Camino luce seda nueva, protocolo único y brazos del pueblo

El Pendón de la Virgen es todo un símbolo.dl

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n El 5 de cotubre, el corazón de la provincia late a ritmo de fiesta, color y orgullo popular. La Romería de San Froilán vuelve a llenar las calles de La Virgen del Camino de devoción y folclore, y al frente de esa deslumbrante marea de sedas, remates y madera vuelve a situarse su gran protagonista: el Pendón local. Él es, por derecho propio, el encargado de abrir el camino y marcar el paso a todos los demás estandartes de la provincia, unos 250.

Detrás de este imponente símbolo se esconde una historia repleta de anécdotas que reflejan el carácter vivo de las tradiciones. Pocos saben que la vara actual del Pendón de La Virgen del Camino, que alcanza los respetables 8.30 metros de altura, es en realidad la «hermana menor» de una estructura legendaria. Antiguamente, la vara original rozaba unos asombrosos 11,6 metros. Sin embargo, tras romperse y resultar imposible encontrar un mástil de semejantes dimensiones, se confeccionó la pieza que hoy ondea con orgullo al viento.

También su paño guarda un importante proceso de conservación. La tela que admiran hoy miles de romeros es una fiel reproducción elaborada en 1980. El paño antiguo, de seda natural, se encontraba muy deteriorado y quemado por el paso de los años, lo que motivó la creación de esta preciosa copia donde predomina el verde esperanza y luce la imagen de La Virgen del Camino. Además, ostenta una peculiaridad única en toda la provincia: es el único pendón leonés que lleva bordada la bandera de España en su centro.

El protocolo de esta joya patrimonial también cambia según la ocasión. Cuando el pendón sale en romería festiva, su cima se engalana alegremente con un vistoso ramo de flores; mientras que, si se trata de una procesión estrictamente religiosa, el remate pasa a ser una cruz. Ese rango especial se mantiene intacto cada vez que La Virgen baja a León: es este pendón el que guía la comitiva, dejando respetuosamente al resto de insignias a su zaga. Pero nada de este espectáculo visual y emotivo sería posible sin el verdadero motor de la fiesta: sus pendoneros. Un grupo de vecinos y voluntarios del pueblo que se echan la vara al hombro sin más recompensa ni objetivo que el puro orgullo de acompañar, lucir y mantener viva la identidad de su tierra. El día 5, cuando la música de los dulzaineros comience a sonar y el gigante verde eche a andar hacia la Basílica, el esfuerzo de sus brazos volverá a levantar la historia viva de La Virgen del Camino.

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