La residencia de mayores Virgen del Camino limita el uso de sujecciones
El Ayuntamiento aprueba la norma para ajustar al marco autonómico y da más flexibilidad horaria
La residencia se encuentra en la avenida de San Mamés.
La Residencia Municipal de Mayores Virgen del Camino cuenta desde ayer con un nuevo reglamento de régimen interior, una norma que adapta el funcionamiento del centro al modelo de atención centrada en la persona impulsado por Castilla y León y que restringe el uso de sujeciones físicas o medidas que limiten los derechos de los residentes a situaciones excepcionales.
El texto sustituye al reglamento vigente desde 2016 y busca adaptar la residencia que gestiona el Ayuntamiento de León, que ha aprobado la norma definitiva para adaptarla a los cambios demográficos y normativos producidos en los últimos años, marcados por el envejecimiento de la población y la entrada en vigor de la Ley 3/2024 de Castilla y León sobre cuidados de larga duración en centros residenciales.
La nueva regulación sitúa a la persona residente «en el centro de la organización y de las decisiones que afectan a su vida cotidiana», con medidas destinadas a favorecer la autonomía personal, la participación activa y la personalización de los cuidados. Cada usuario contará con un plan individualizado de atención o de vida elaborado con su participación y, cuando proceda, con la de sus familiares o representantes.
Uno de los cambios más relevantes es la regulación del uso de sujeciones. El reglamento establece que, con carácter general, no se utilizarán medidas restrictivas físicas, químicas o ambientales y solo podrán aplicarse cuando exista un riesgo grave para la seguridad de la persona o de terceros y no haya alternativas menos limitadoras.
En esos casos deberán existir una valoración profesional previa, una justificación documentada y una supervisión periódica.
El centro también deberá implantar protocolos específicos para la prevención de caídas, tratamiento de úlceras por presión, gestión farmacológica o aplicación de medidas alternativas a las contenciones. Otra novedad es la flexibilización de la vida cotidiana. Aunque seguirán existiendo horarios, el reglamento recoge que se procurará respetar las preferencias individuales respecto a los horarios de levantarse, acostarse, comer o participar en actividades, siempre que ello no perjudique la convivencia o el funcionamiento básico del centro. Además, se refuerza la participación de los residentes con la creación de órganos consultivos y representativos.