CRÓNICA
San Froilán hizo el milagro y nadie se quedó en casa
Los pendones, los carros engalanados y el grupo de Moros y Cristianos de Alcoy llenaron de argumentos la gran víspera festiva
Moros y Cristianos de Alcoy conquistaron a los leoneses.
No había quien diera un paso ayer por León. Imposible cruzar la calle Ancha ni hacia el norte ni hacia del sur. Porque no quedaba un alma en casa.
León entero se echó a la calle, a medio camino entre la alegría por las tormentas cesantes y la expectación por la llamada de los carros engalanados.
No es nueva la iniciativa de colgar los pendones en las vallas de la Catedral, pero es buena. Y llama a costumbre para siempre. La estampa de la Pulchra Leonina escoltada por los emblemas del León más puro no dejó en indiferente a un solo teléfono móvil ni a las múltiples cámaras que adornaron el panorama del centro de la capital ayer.
Orgullosos y enhiestos también lucían los integrantes de las numerosísimas asociaciones procedentes de todos los pueblos de la provincia. No quedó una sola comarca por representar prácticamente. Ni una sola autoridad se perdió el evento tampoco.
Pero el punto de interés se lo llevaron este año a los Moros y Cristianos de Alcoy. Por su puesta en escena imponente, por su carácter poderoso, y por la especial plasticidad que imprimen a sus desfiles, los integrantes del colectivo levantino fueron los primeros en llevarse aplausos durante la sesión de la mañana, ya desde la irrupción en lal plaza de San Marcos.
Para la hora en la que aparecieron los carros en escena, los que estaban engalanados eran los espectadores. Riadas y riadas de personas trataban de hacerse un hueco a lo largo del recorrido, especialmente plástico en la plaza del Grano. Tiene magia este lugar y el punto de cierre del desfile encuentra en el León antañón un motivo para el recuerdo. Esto de las tradiciones tiene de bueno que nunca pasa de moda.
La noche se conviritó en una oda a junio en pleno mes de octubre. Los fuegos artificiales que se tuveron que suspender en San Juan por miedo a los incendios entonces, en plena ola de calor. León disfrutó en el cierre de la víspera de una apuesta por la estética. Un diseño de sauce llorón novedoso y varias estrellas fugaces fueron los diseños más novedosos de la sesión, que duró algo más de veinte minutos y con numeroso público en la zona de Eras de Renueva.