San Froilán promociona la candidatura de los pendones a Patrimonio de la Humanidad
La romería vuelve a reunir a miles de leoneses en torno a mástiles y carros como seña fiel de la más reconocida tradición leonesa
Vista general de la basílica en su zona exterior.
La celebración ayer de la romería de San Froilán reunió en La Virgen del Camino a los casi 350 pendones leoneses en el Santuario de La Virgen del Camino, alrededor del fervor que suscita la honra al santo que da sentido y nombre a la fiesta por excelencia de la etnografía local leonesa.
Millares de personas contemplaron la subida de los pendones camino del alfoz, animados por la climatología benigna, que permitió regatear las previsiones de lluvia menos optimistas. Al final las precipitaciones no comparecieron.
Sí lo hicieron otros nubarrones. Los que se ciernen sobre la proyección a escala mundial de tan significada seña del carácter leonés. Luis Bandera, presidente de la Asociación de Pendones de León, aseguró ayer que el colectivo se plantea la posibilidad de dejar en suspenso el proyecto que había iniciado ante el Ministerio de Cultura para reclamar la declaración de Bien Patrimonio de la Humanidad a favor del pendón leonés. La postura se sustenta en las diferencias con el Ayuntamiento de León a raíz de la decisión de unificar la vestimenta para los desfiles de las fiestas de San Froilán.
«Se nos quitan las ganas de todo», explicó en conversación telefónica con este periódico Bandera. «Tenemos prevista una reunión con Ovido (una localidad portuguesa) para tratar estos temas, porque si vas solo a cualquier sitio no te hacen ni caso, pero por ganas lo dejábamos estar. Nos sentimos como los judíos cuando vamos fuera y como los palestinos cuando estamos aquí».
Las diferencias con el Ayuntamiento nacieron de la determinación municipal de exigir a los mozos la utilización de camisa blanca, pantalón negro, zapato oscuro y fajín en el desfile. A criterio de las 200 asociaciones censadas, era una forma de perder la identidad propia de cada una de ellas. Precisamente la variedad cromática es uno de los elementos que dan sentido a cada población como hecho diferencial.
El Partido Popular en el Congreso de los Diputados y Vox en las Cortes de Castilla y León habían elaborado sendas Proposiciones No de Ley en 2021 y 2022 para la declaración de Patrimonio de la Humanidad de los Pendones Concejiles. Ahora se retoma el tema, pero lo vamos a dejar estar de momento. Hoy es día de disfrutar de esta fiesta».
PREPARATIVOS
Y en esas circunstancias se desarrolló la jornada. Con los nervios y los preparativos desde el amanecer. Con la salida de los carros, en mayor número que en la espectacular jornada del domingo en la capital, habida cuenta de la presencia de los representantes de toda la provincia, por ser el día grande. Con los puestos de las avellanas y los pendones a los lados de la carretera de acceso al municipio que se apellida «Del Camino». Con puestos de venta de ropa no tan leonesa, no tan tradicional y no tan folklórica como la de los pendoneros, pero que también da colorido al acto.
La misa reunió en la zona externa del Santuario a las autoridades civiles, militares, docentes y eclesiásticas de la Diócesis de León. Estuvo presidida por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, ante la presencia de miles de fieles.
Los coros estuvieron presentes con sus cantos y sus danzas y, al final de la eucaristía, uno de los componentes puso «la cuelga» a San Froilán en el día de su santo. Es la tradición. Tras la misa se realizó la ofrenda a la Virgen del Camino, y los miles de asistentes que llenaron La Virgen pasaron por el rito de hacer cola para besar el manto, así como tocar tres veces la nariz de la escultura de San Froilán, gesto convertido ya en una tradición inseparable de la romería.
Satisfechos los ritos del alma fue momento de hacer lo propio con el estómago. La morcilla, el chorizo y el pulpo se convierten en cuestión de estado para el Viejo Reino. También estaban a la venta las castañas del Bierzo, ajos, productos artesanos y golosinas. Siempre se escapa de regalo alguna carantoña. Esas no cuestan dinero, pero a veces valen más que cualquier tarjeta.
Ahora toca El Pilar, con Los Santos a la puerta y el puente de Navidades en la otra esquina. La vida en días como el de ayer no son más que unas cuantas hojas de calendario dadas la vuelta.