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Hay despedidas que dejan un gran vacío y otras que dejan una ingente lista de tareas pendientes. El pase a la reserva del coronel de la Guardia Civil Julio Andrés Gutiérrez Hernández entra en esa magnífica categoría de momentos donde la solemnidad se diluye con el inevitable balance de luces, sombras y algún que otro resbalón memorable.

No han sido pocos los años que el coronel ha sido el rostro visible del benemérito cuerpo ante la ciudadanía de la provincia leonesa. Hay que reconocerle el mérito de haber estado al frente del cuerpo, tanto en la foto oficial como en los casos más mediáticos de la provincia, donde la línea entre el éxito policial y la búsqueda del titular periodístico resultó a veces difusa.

Sin embargo, en toda hoja de servicios siempre queda algo por terminar, por hacer, o que no culminó como se preveía. El obtener el fajín de general ha sido un ascenso que no llegó. El ansiado fajín está reservado solo para unos pocos. Quizás, y solo quizás, solo para aquellos que saben cuadrarse en el momento más oportuno ante la superioridad, política o no. Quién sabe. El fajín estaba al alcance de la mano, pero terminó guardado en el cajón de las ilusiones no cumplidas. Como las de tantos otros miembros del cuerpo en sus respectivas escalas.

Pero entre las muchas cosas que podrá recordar la ciudadanía leonesa del mando ejercido, estará el mítico traslado del cuartel de Armunia: un proyecto ilusionante que fue perdiendo fuerza hasta terminar en lo que algún día pudo ser y no fue. El cuartel de Armunia sigue intacto donde estaba.

Entre aciertos y tropezones, se va el coronel a la reserva, preludio de un retiro en el que el uniforme se cuelga, pero la memoria permanece, especialmente para los subordinados, que, según como les haya ido la feria, así le recordarán. Le quedan por delante días más tranquilos, lejos de actos institucionales, de protocolos y de fotos, donde el teléfono ya no sonará. Ahora el coronel será un veterano más. Adiós, mi coronel, adiós. León queda exactamente como la encontró: con los mismos problemas de siempre, pero con un uniforme menos.