Adiós sentido y discreto a Juan Rodríguez, padre de Zapatero
La familia al completo, políticos y abogados acuden a la marcha sobria del letrado centenario.La capilla ardiente acogió a numerosas personalidades antes del entierro íntimo en La Pola. El presidente Sánchez mandó una corona
Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa.
En una jornada marcada por el respeto y las muestras continuas de afecto, León dio su último adiós a Juan Rodríguez García-Lozano, el histórico jurista y padre del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que falleció a los 100 años el pasado lunes.
La capilla ardiente se convirtió en un goteo de personalidades de la política, la justicia y la sociedad leonesa que quisieron abrigar a la familia.
Acompañando a Zapatero y a su hermano Juan, a sus esposas y nietas se pudo ver a destacados representantes del ámbito institucional y del mundo del derecho, estamento en el que Juan Rodríguez dejó una imborrable huella profesional y humana a lo largo de décadas.
Las hijas de Zapatero salen del tanatorio.
De hecho, el día hiló palabras de reconocimiento hacia su figura. El presidente del Consejo de la Abogacía de CyL y decano emérito del Ilustre Colegio de la Abogacía de León, Fernando Rodríguez Santocildes, expresó en nombre del colectivo su «profundo pesar» por la pérdida de un compañero cuya trayectoria «quedó para siempre unida a la excelencia, el rigor y el compromiso con la justicia». Palabras que ratificó el actual decano de los abogados leoneses, David Diez Revilla, y otros letrados que lo valoraron como «un referente indiscutible de integridad y elegancia en el ejercicio de la profesión».
Y si el estamento judicial y el mundo de la abogacía quiso volcarse en recordar el perfil humano e intelectual del fallecido, los representantes políticos de todo signo (como Antonio Silván o Fernando Salguero del PP, el alcalde de León José Antonio Diez y el concejal Luis Miguel García Copete) y los amigos personales destacaron el trato humano, bondadoso y siempre cercano que brindó a sus vecinos y allegados.
La corona que envió Pedro Sánchez.
El propio José Luis Rodríguez Zapatero trasladó su profundo agradecimiento por la multitud de muestras de cariño, entre ellos, del director del Incibe Félix Barrio y del socialista Javier Cendón. Tras las condolencias en el tanatorio, los restos mortales fueron trasladados a La Pola de Gordón, enclave fuertemente ligado al arraigo familiar de los Rodríguez. Allí, en un acto más íntimo, entre el silencio respetuoso de las montañas leonesas y el abrigo sincero de sus paisanos, recibió sepultura definitiva junto a los suyos.
Se cerró así con calidez y paz el ciclo de un hombre centenario cuyo legado profesional y familiar perdurará en la memoria de la provincia.
La corona de Moncloa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no pisó suelo leonés pero sí mandó una corona de rosas rojas y claveles blancos en señal de condolencia por la muerte de Juan Rodríguez. Nacido en una España convulsa, la vida del fallecido estuvo inevitablemente atravesada por el trauma de la Guerra Civil. Era hijo del capitán Juan Rodríguez Lozano, un militar leal a la II República que fue fusilado por el bando franquista en agosto de 1936 en el campo de tiro de Puente Castro. A pesar de la sombra de la represión y del estigma que pesaba en la posguerra sobre las familias del bando republicano, el joven Juan encaró su futuro con tenacidad y estudio. Aquel legado de coherencia moral y justicia que heredó de su progenitor guió su vida personal.
Una vida que consagró a la justicia en la capital leonesa. A lo largo de varias décadas estuvo al frente de un prestigioso despacho particular y trabajó en los servicios jurídicos del Ayuntamiento de León. Quienes compartieron estrado con él recuerdan su estilo elegante, su vasto conocimiento técnico y un sentido de la ética intachable. Su compromiso con la profesión le llevó a asumir responsabilidades de representación institucional como decano del Colegio de la Abogacía de León (de cuyo consejo ostentaba el título de decano emérito). Desde esta posición, defendió la independencia de la profesión de letrado y el papel garante de la abogacía en la sociedad democrática. Pese a que la carrera política de su hijo José Luis situó el apellido Rodríguez Zapatero en el foco de la actualidad nacional e internacional, Juan Rodríguez optó siempre por mantenerse al margen mediático y de la política activa, con un perfil público de prudencia, civismo y sobriedad. Representaba a esa generación de leoneses que supieron reconstruir sus vidas sobre la base del trabajo metódico, el valor de la palabra dada y el respeto mutuo.