«Nos llamaban melenudos o jovenzuelos de medio pelo; era el Ayuntamiento marxista»

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León

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El tiempo que Gregorio Pérez de Lera dedicó a la representación política acabó con la retirada a la docencia en el año 1987, después de haber sido vicepresidente de las primeras Cortes autonómicas y procurador en esa legislatura. Antes, de ahí las continuas referencias que merece el socialista nacido en el año 1948 en Santa Lucía de Gordón, que falleció 45 años después, Pérez de Lera elevó a palmarés su curriculum político: fue Alcalde de León, el primero tras el restablecimiento de la democracia. Anoche se habló de lo que sucedió hace 24 años (se cumplirán en abril). Roberto Merino abrió el libro de la memoria y llevó a la platea, a rebosar, hasta la noche del 3 de abril de 1979 con un verbo cautivador: «Teníamos dos referencias; las primeras elecciones democráticas en España y otras que se celebraron dos meses antes de la consulta electoral de las municipales. Hicimos cuentas, pero superamos todas las expectativas. El PSOE, con Goyo de cabeza de lista, obtuvo 10 concejales; el PCE, al que yo representaba, 4. Así es que la izquierda ganamos la Alcaldía de León por 14 a 13 concejales. Estábamos ante una ciudad que no nos había ofrecido garantías de que creyera en nosotros». La intervención de Roberto Merino acabó anoche con una arenga a los socialistas, con expresiones casi entrecortadas por la emoción, con peticiones concisas: «Os pido que os entreguéis y luchéis para recuperar la alcaldía; porque es una necesidad», dijo el ex líder comunista leonés parafraseando una expresión acuñada por Antonio Gamoneda, también presente en el acto: «Porque es preciso conquistar la altura para esta tierra de necesidades». Merino, autorizado por la experiencia para hablar del Pérez de Lera político, socio de gobierno y amigo, rememoró el ascenso de la izquierda al poder, la permanencia durante cuatro meses y la caída posterior, en octubre del mismo año del triunfo: «La Audiencia Territorial de Valladolid ordenó que se repitieran las elecciones en cuatro mesas de León. La UCD y el PSOE nunca, por la Ley D''Hont, podían sacar un concejal más. Lo hicimos muy mal. Los votos de la derecha, de la UCD, fueron a parar al AP; los nuestros, en vez de al PCE, al PSOE. Perdimos un concejal y la Alcaldía». Antes, sacó Merino a colación los movimientos retrógrados de los aposentados que no veían con buenos ojos la pérdida del poder: «Nos llamaban melenudos o jovenzuelos de medio pelo; el pacto PSOE-PCE llegó a definir como marxista el Ayuntamiento. Después de una votación, dijo Goyo: si no les ha parecido muy marxista, se lavanta la sesión».

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