Diez progenitores dejaron el pasado año sus hijos a los servicios sociales para entregarlos en adopción
La gran renuncia
Los registros del Hospital de León sólo recogen la cesión de dos bebés en adopción el pasado año, de las diez renuncias de la provincia. Los
Cada año se dan casos en León de progenitores que renuncian a sus bebés por distintas circunstancias
Al contrario de lo que pudiera parecer normal, no son las adolescentes las mujeres que más ceden a sus hijos en León quizá, explican en el Hospital, porque estos partos han descendido considerablemente en los últimos años. No existe, agregan, ningún perfil de la madre que renuncia a su hijo. «Son circunstancias personales las que llevan a cada una a tomar la decisión. Circunstancias que no son enjuiciables», destacan. El pasado año, indican los trabajadores sociales del centro sanitario, sólo dos mujeres firmaron la entrega de sus hijos para su adopción una decisión muy «dura» pero que viene «ya muy meditada» y que cuando se comunica no hay marcha atrás. En el año anterior, fueron tres las madres que renunciaron en el propio paritorio a sus hijos. De las dos mujeres que el pasado año dieron este paso ninguna era menor de edad, lo que exigiría el consentimiento de su familia, y una era extranjera. Son los datos que se facilitan, el resto entra dentro del secreto profesional. Dentro de ese inexistente perfil de la donante, sus edades son variadas y sus condiciones personales también aunque en prácticamente todos los casos aparecen los problemas económicos como motivadores de la decisión. El protocolo establecido para la cesión es muy sencillo ya que implica la comunicación al personal de Tocoginecología del deseo de ceder al bebé cuando nazca. En ese momento se pone en marcha todo el trámite que realiza ya el Servicio de Menores de la Junta de Castilla y León, quienes definitivamente se encargarán del pequeño para asignarle una nueva familia. Cuando la mujer comunica su deseo, los trabajadores sociales mantienen con ella una entrevista personal en la que le ofrecen otras alternativas a la renuncia. No obstante, según explica una trabajadora social del centro, «las mujeres tienen ya muy meditada la decisión y ninguna ha dado marcha atrás». Tras el parto, la madre puede si lo desea ver a su hijo pero, generalmente, éstas renuncian. «Nosotros damos esa posibilidad de ver al niño porque puede ser determinante para la decisión de cesión. Sólo recuerdo una mujer que haya querido verlo», explica la trabajadora. La renuncia debe formalizarse por escrito y, en ese momento, el niño pasa a los servicios de menores que tras los tres días normales de estancia en los nidos acogen al recién nacido en algún centro específico. La primera renuncia no es definitiva y existe un plazo de un mes para poder dar marcha atrás en la decisión. De tramitar esta segunda renuncia se encargarán los responsables del servicio de Infancia de la Gerencia de Servicios Sociales a quienes, tras tres días en el Hospital, se le cede también el bebé tras los reconocimientos precios para comprobar su estado. La Gerencia de Servicios Sociales únicamente ha facilitado que el pasado año fueron cedidos en adopción diez pequeños y uno en el presente año. Por motivos de «secreto profesional» no se ofrece ningún dato sobre la identidad de la familia (nacionalidad o edad) ni sobre los lugares de cesión.