El Instituto Biomar trabaja en León en la producción de anticancerígenos de origen marino
Un experto augura nuevas terapias contra el cáncer en tan solo tres años
El Hospital acoge unas jornadas sobre aspectos moleculares de los tumores
Un momento de las jornadas sobre el cáncer organizadas en el Hospital
Los primeros compuestos médicos capaces de frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos en las células cancerígenas podrían aplicarse clínicamente en un plazo de tres o cuatro años, según explicó ayer Antonio Fernández, responsable del Instituto Biomar y experto en angiogénesis. Fernández precisó que después de más de diez años de pruebas con estos compuestos, «parece que se llegará en un futuro inmediato a incluir en el arsenal terapéutico contra el cáncer compuestos capaces de ahogar el tumor mediante la destrucción de su red vascular». Fernández participó ayer como ponente en el Hospital de León que, desde ayer, acoge las primeras jornadas nacionales sobre el cáncer dedicadas a analizar los aspectos moleculares implicados en el desarrollo tumoral. El curso está organizado por los doctores Víctor Díaz Golpe y Hernández Echebarria, y está enmarcado en las actividades de formación continuada para los profesionales del centro sanitario. Fernández, que durante más de tres años trabajó en Boston en angiogénesis, desarrolla ahora su trabajo en el Instituto Biomar de León donde se buscan productos antitumorales a base de compuestos marinos. Ayer aseguró que la creación de los vasos sanguíneos a partir de capilares preexistentes (la angiogénesis) es un fenómeno imprescindible en el crecimiento de tumores y, por ello, la inhibición tiene un enorme «potencial para el tratamiento del cáncer». Aunque en los primeros años, de pruebas experimentales, los resultados han sido decepcionantes el uso «de marcadores de eficacia, diferentes de los utilizados en la evaluación de tratamientos citotóxicos, ha supuesto un gran avance en el estudio clínico de los inhibidores de vascularización tumoral. El desarrollo de tratamientos capaces de bloquear la función de los factores de crecimiento específicos que regulan este proceso de vascularización del tumor, ha arrojado una nueva luz sobre las terapias anti-angiogénicas, y de confirmarse los esperanzadores datos obtenidos hasta ahora, se habría conseguido la prueba de concepto para estas terapias». Las jornadas comenzaron con la intervención del doctor José Bustelo, miembro del Instituto de Cáncer de Salamanca. Bustelo analizó los nuevos sistemas en diagnóstico del cáncer, que se aplican de forma experimental en distintos centros de investigación oncológica. Según explicó el director del curso, el doctor Víctor Díaz Golpe, desde hace tiempo los biochips son usados como detectores de células cancerígenas, unas veces analizando unos genes concretos y otras veces estudiando la expresión genética para clasificar los tumores de cara a su pronóstico. En los centros de investigación _agrega_ se puede ya determinar molecularmente el pronóstico de un determinado tumor, una novedad diagnóstica importante.