| Reportaje | Origen del Corpus Christi |
Los milagros de Cornillón y Bolsena
La celebración del Corpus está ligada a los nombres de Santa Juliana y el padre Pedro de Praga ya que sus experiencias fueron vitales para la instauración de la conmemoración
El Corpus se celebra en numerosos pueblos de la provincia
El origen del Corpus Christi (Cuerpo de Cristo), fiesta que conmemora la institución de la Eucaristía el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad, está ligado a dos hechos milagrosos. El primero de ellos fue una visión de Santa Juliana de Mont Cornillón. Una mujer que nació en Retines, Bélgica, en 1193 y que, tras quedar huérfana, fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillón, llegando posteriormente a ser priora de la Abadía. En este sentido, las referencias eclesiásticas señalan que Santa Juliana siempre había anhelado la existencia de una fiesta en horno al Sacramento de la Eucaristía. Un deseo que se intensificó tras tener una visión de la Iglesia, representada bajo la apariencia de una luna llena con una mancha negra, que simbolizaba la ausencia de esta solemne celebración. Santa Juliana comunicó esta visión al obispo de Lieja, Roberto de Thorete que, impresionado invocó un sínodo en el año 1246, ordenando que la conmemoración se llevará a cabo a partir del año siguiente. Sin embargo, Roberto de Thorete no vivió para contemplar la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246 y el Corpus se celebró el jueves posterior a la Santísima Trinidad de 1247. Aunque, si se hace referencia a los orígenes de la celebración del Corpus Crhisti, también es necesario recordar el milagro eucarístico de Bolsena. Un suceso ligado al padre Pedro de Praga, quien allá por el año 1264 se veía asaltado por numerosas dudas sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Por lo que acudió en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro que su fe se fortaleciera. Plegarias que dieron su fruto ya que al parecer, cuando celebraba una misa en Bolsena, de regreso a casa, Dios se manifestó de manera milagrosa. Así, en el momento de partir la sagrada forma comenzó a salir sangre de ella, empapándose el corporal. La noticia se extendió rápidamente, llegando a oídos del Papa Urbano IV, quien se encontraba en Orvieto, ciudad cercana a Bolsena. Éste ordenó que se le presentara el corporal para, tras contemplarlo, instituir la Solemnidad del Corpus Christi el jueves posterior a la octava de Pentecostés y otorgar indulgencias a los fieles que asistieran a la Santa Misa. De tal forma que el propio Urbano IV encargó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico exclusivo de esta fiesta. Sin embargo, la muerte del Papa el 2 de octubre de 1264 supuso que esta conmemoración no se extendiera hasta que el Papa Clemente V, en el concilio general de Viena del año 1311, ordenara una vez más la adopción de esta fiesta, que se extendió a toda la Iglesia en el año 1317 con la recopilación de leyes realizada por Juan XXII.