Pedro Jiménez está acusado de violar y matar a cuchilladas a Silvia Nogareda y Aurora Rodríguez

El juez ordena el juicio por el crimen de las dos policías leonesas asesinadas

Será juzgado por asesinato, violación, robo, incendio y quebrantamiento de condena

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M. Pérez - león
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El Juzgado de Instrucción número 4 de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) ha emitido un auto en el que se decreta el procesamiento de Pedro Jiménez, el presunto violador y asesino de las dos jóvenes leonesas agentes en prácticas del Cuerpo Nacional de Policía que residían en dicha localidad catalana. En concreto, el auto del tribunal incluye en el procesamiento los delitos de asesinato y violación, uno de incendio, uno de robo con intimidación en domicilio y otro de quebrantamiento de condena. La jueza considera que hay bastantes indicios para que Jiménez sea juzgado por la muerte de las dos agentes en prácticas, suceso que ocurrió en el 2004. A Mustafá D., inculpado en la causa a raíz de una declaración prestada por Pedro Jiménez, que los días anterior y posterior al doble crimen se reunió con él en un bar de Barcelona, la juez ha decidido exculparlo por considerar que no tuvo participación alguna en los asesinatos ni fue cómplice del procesado. Aurora Rodríguez era natural de Toral de los Guzmanes; sus padres son naturales de la misma localidad, al igual que su compañero sentimental. La otra víctima, Silvia Nogaredo, era natural de Ponferrada. Ambas compartían el piso donde ocurrió el doble crimen, situado en la Rambla Marina, en el barrio de Bellvitge de L'Hospitalet de Llobregat, y el día en que murieron, el 5 de octubre del 2004, habían quedado para desayunar juntas en casa para celebrar el cumpleaños de la segunda de ellas. Tras trabajar en el turno de noche, Silvia Nogaredo regresó a casa hacia las 07.40 horas de la mañana y en la puerta se encontró con Pedro Jiménez, que, amenazándola con una navaja de tipo mariposa, logró que le permitiera entrar en su domicilio, en un momento en que su compañera se encontraba en el baño. Según mantiene indiciariamente el auto de procesamiento, el acusado supuestamente amordazó y ató de pies y manos a Silvia, a la que violó y mató a cuchilladas, e hizo lo mismo con la otra policía en prácticas cuando ésta salió del baño. Actuación ritual Tras maniatar a Aurora Rodríguez, el procesado llenó de agua la bañera del baño, «siguiendo un ritual que parece tener para él algún significado» puesto que en sus dos condenas anteriores por violación consta que procedió así para lavar a sus víctimas, añade el auto del juzgado instructor. Una vez acabó con la vida de las dos policías, Jiménez registró la vivienda, para llevarse ropa y la tarjeta bancaria de Aurora, y, mientras metía los objetos robados en una mochila, se le cayó una factura de compra, con su nombre impreso, de un teléfono móvil que había comprado el día antes. Después roció la vivienda de las policías con el contenido de varias botellas de alcohol y prendió fuego a las dos camas donde yacían los cadáveres, aunque el incendio pudo ser controlado por los bomberos antes de que se propagara por el resto del piso. Pedro Jiménez disfrutaba de un permiso penitenciario de la cárcel de Can Brians, donde cumplía condena por otra violación, para acudir a una entrevista de trabajo que tuvo lugar un día después del crimen en la cafetería La Oca, situada en la Diagonal de Barcelona. El procesado acudió junto a su hermana a esa entrevista de trabajo y, una vez en el bar, se ausentó diez minutos al lavabo, donde abandonó las zapatillas que llevaba y que había robado a una de sus víctimas, y la navaja con la que presuntamente las mató.

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