La entrada de un frente traerá nevadas a partir del lunes y buenas perspectivas para Semana Santa
La oferta de nieve en toda la Cordillera Cantábrica se limita sólo a San Isidro
Pajares únicamente mantiene abiertos 600 metros, mientras que Leitariegos sigue cerrada Cita
P. García
Las estaciones de esquí de la cornisa cantábrica ya no disponen de nieve y han tenido que cerrar a la espera de nuevas precipitaciones. Las previsiones fijan la entrada de un frente frío a partir del lunes con nevadas durante los siguientes días, por lo que si el manto blanco caído es considerable los enclaves invernales podrían asegurarse la oferta para Semana Santa. De momento, únicamente San Isidro mantiene sus instalaciones abiertas con diez kilómetros esquiables, divididos entre los sectores de Cebolledo, Requejines y Riopinos. A pesar del calor de la última semana, las heladas nocturnas han permitido al espacio blanco del Alto Porma mantener sus espesores entre los 20 y los 60 centímetros de nieve primavera. El buen tiempo previsto para este fin de semana y el hecho de ser la única estación abierta en la cordillera, hacen esperar otro lleno como el de hace siete días, cuando contabilizó cerca de 10.000 usuarios entre el sábado y el domingo. Valgrande-Pajares, por su parte, dispone sólo de 600 metros de superficie esquiable a través de dos pistas. Prácticamente el mismo espacio que el fin de semana pasado y unos espesores que en su nivel máximo alcanzan los 30 centímetros. Las nevadas de hace una semana no se dejaron notar en este enclave asturiano por lo que espera al nuevo frente frío anunciado. Leitariegos permanece cerrada desde hace casi una semana por falta de nieve. Tampoco los copos de las últimas precipitaciones blancas contribuyeron a aumentar el ya mermado manto. La misma situación vive la estación berciana de El Morredero, que esta temporada sólo ha podido abrir unos días en febrero a la espera de nuevas nevadas. En el resto de la cornisa cantábrica, permanecen cerradas también Manzaneda y Alto Campoo. Las estaciones de esquí de los pirineos catalán y aragonés mantienen sus espesores y gran parte de su superficie esquiable a pleno rendimiento, a pesar de la temporada irregular de precipitaciones. La acción de los cañones de nieve ha sido fundamental para conseguir el rendimiento de estos enclaves.