¡Cuidado con el recaudador!
Opinión | verónica viñas
Un funcionario es un servidor público. Sencilla y clara es la definición de la Real Academia. Pero todavía hay algún empleado público que no la tiene asimilada. Es el caso de un recaudador municipal, que se atribuye funciones policiales, como ordenar detenciones. Parece una broma, pero el Ayuntamiento, una de las instituciones más «morosas», con decenas de proveedores en «lista de espera» desde hace años, envía con nocturnidad a su recaudador para que precinte un bar porque el dueño no está al corriente de los impuestos y tasas municipales.
De lo contrario, si el funcionario actuó por propia iniciativa, el caso parecería un «ajuste de cuentas». Sea como fuere, los clientes que se encontraban en el bar cuando el recaudador se presenta escoltado por dos policías no tienen por qué verse involucrados en las personales «trifulcas» entre el Ayuntamiento y un particular. Y, en ningún caso, aguantar vejaciones y salidas de tono del estilo: «Ustedes no saben con quién están hablando». Era 20-N y a muchos ciudadanos la actuación del empleado municipal les devolvió a la España dictatorial. Un espectador de los hechos, ante el comportamiento del citado servidor público, exclamó: ¡Cómo está el servicio! Aunque lo sucedido no tiene ni pizca de gracia-¦