Las mujeres se ponen al frente de la primera asociación de argelinos de León

La asociación nace para ayudar en la tramitación de los pasaportes y la divulgación de la cultura del país con actividades en la provincia de León

Fátima Banchaa, Souad Soudji y Huda Belabbes, tesorera, presidenta y secretaria de la primera asoci

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carmen tapia | león
León

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Souad Zoudji, Huda Belabbes y Fátima Benchaa son las caras femeninas visibles de la primera asociación de argelinos de León. Ellas se ponen al mando de una organización que busca ayudar en la tramitación de los pasaportes y organizar actividades para visibilizar en León la cultura de este país del Magreb del norte de África. «La mayoría somos mujeres, pero la asociación es para todos los argelinos», dice Souad, la presidenta.

Souad nació hace 31 años en Mecheria, Argelia. Llegó a España hace cinco años con su marido del que se separó poco después. Con la ayuda de una amiga se trasladó con sus dos hijas a León hace tres años. Desde el mes de mayo dirige la primera asociación de argelinos de León, que nace para facilitar el acceso a los documentos de los inmigrantes argelinos que están en la provincia, aproximadamente 140, según los cálculos de la asociación. En León capital hay quince mujeres argelinas.. «El principal problema es la falta de recursos y el idioma», asegura esta mujer cargada de energía mientras sirve té con hierbabuena y dátiles durante la entrevista en su casa de León, el lugar al que acuden otras mujeres de su país para recibir apoyos y consejos. «Toda la gente te pide favores y yo quiero que las demás asociaciones me den ideas, todo es nuevo para mí, pero quiero ayudar. Necesitaba formar una asociación para que se me abrieran algunas puertas».

La asociación ya forma parte del Consejo Municipal de Inmigración de León, pero aún no ha participado en ninguna reunión. Este año el consejo sólo se ha reunido dos veces.

Souad da clases gratuitas de árabe a treinta niños y niñas marroquíes y argelinos en el centro cívico. «No he recibido ninguna ayuda, he tenido que comprar yo los libros en mi país». Tiene una ayuda económica y esporádicamente trabaja como camarera de habitación en un hotel de León. «Sólo necesitamos trabajo para poder sacar a la familia adelante, nada más».

Lo bueno y lo malo. «Lo único que echo de menos de mi país es el cariño de mi familia», asegura, para después apostillar que «hay familias muy estrictas en Argelia, me gustaría que tratasen mejor a las mujeres».

Lo que la mantiene anclada en España es el futuro de sus hijas, «quiero para mis hijas un futuro mejor, que estudien lo que quieran y trabajen en lo que les gusta», asegura. En Argelia las mujeres no trabajan fuera del hogar y ella vio su proyecto de futuro frustrado al impedirle su hermano trasladarse a otra ciudad para estudiar Arquitectura, «me hubiese encantado».

A la cita para esta entrevista en su casa acuden también la secretaria de la asociación, Huda Belabbes, de dieciocho años de edad y Fátima Benchaa, tesorera. Huda estudia segundo de Bachiller y su ilusión es entrar en la facultad de Medicina.

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Ellas ponen las ganas para resolver los problemas de su gente. «Felices fiestas», se despide Souad tras la entrevista poniendo en la mano de esta periodista una bolsa con dátiles y hierbabuena seca, traída directamente de Argelia.