Reportaje | VANESSA ARAUJO
La Feriona, al vaivén de la crisis
Los expositores aseguran que las ventas no respaldan el aumento del número de puestos en Villablino
El buen tiempo animó al público a visitar los numerosos puestos de esta edición de la Feriona.
La capital lacianiega acogió ayer su tradicional muestra de puestos ambulantes y ganadería conocida como La Feriona, que en esta ocasión contó con 600 puestos, 25.000 visitas y una jornada con temperaturas agradables que animaron a los viandantes a salir a las calles y visitar en su paseo este gran mercado.
La Feriona congregó diversos puestos ambulantes venidos de distintos lugares de la geografía española -”como Galicia, Asturias o Castilla y León-‘, que ocuparon las diversas calles de la villa, como las avenidas del Bierzo y Constantino Gancedo junto a sus adyacentes. La variedad de productos que se ofertaron en la jornada de ayer fue amplia: en su mayor parte, artículos de alimentación, textil o calzado, sin descontar los de ferretería y artesanía. Otro tipo de puestos que tampoco faltó fueron las pulperías, en las que los viandantes podían degustar el plato típico del día, el pulpo a feira , regado por un buen vino, así como en los restaurantes y los hogares lacianiegos.
Veinte años de pulpeira. La propietaria de una pulpería, María Teixido, que lleva visitando la capital lacianiega desde hace más de 20 años, con una venta de 300 kilos de pulpo en cada Feriona, destacaba ayer el mayor número de puestos que en años anteriores, debido, en su opinión, al desempleo: «No hay trabajo, y la gente se agarra a lo que puede». Teixido y muchos otros vendedores señalaron que las ventas han disminuido considerablemente respecto a otros años, a pesar de la gran cantidad de viandantes que visitaron la muestra. «Venimos muchos y todos queremos ganar, pero, debido a la situación económica que atraviesa el país, la gente no compra» fue el argumento de muchos vendedores.
Respecto a la ganadería, en esta feria se presentó un total de 50 ejemplares de ganado equino y otros 12 de ganado vacuno, junto con una res de ganado ovino en el recinto ferial de Las Rozas, de Villablino. Las cifras muestran cómo esta feria está dando paso a los puestos ambulantes para dejar atrás a la ganadería.
Los más madrugadores buscaban ver la feria con tranquilidad, antes de que, según avanzaba la mañana, se produjera la mayor afluencia de público. Los puestos estuvieron abiertos hasta última hora de la tarde, dada la buena temperatura que reinó en Villablino.
El privilegio. Los inicios de este zoco se remontan al año 1270, cuando el rey Alfonso X el Sabio concedió a los hombres de Laciana un privilegio para que pudieran celebrar un mercado, los martes de cada semana. Sin embargo, esta muestra comenzó siendo ganadera y en 1904 el Ayuntamiento decidió institucionalizarla para darle continuidad. La capital lacianiega volverá a celebrar otra muestra, similar a la de ayer, la Ferina, el próximo 12 de noviembre.