El presunto autor de los crímenes de Degaña niega que llevase un machete

La ex mujer del homicida abandona el hospital, aunque precisa someterse a curas

Una guardia civil custodia un acceso a la vivienda, el día que se produjeron los hechos.

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A. Domingo | Redacción
León

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Han transcurrido diez días de la sangrienta madrugada que se vivió en casa de los Brugos Rodríguez y la Policía Judicial aún busca el machete que supusetamente sirvió al presunto homicida, José Manuel Álvarez Fernández, minero de 42 años, vecino de Caboalles de Abajo, para cometer el crimen múltiple.

El abogado de Álvarez, Javier Ordóñez, aún no ha conseguido que el presunto homicida le explique su versión de los hechos. Según aseguró ayer, sólo ha mantenido conversaciones «de tanteo» con el detenido que, a su juicio, se encuentra en «estado de shock». Ordóñez, que se encarga del caso al ser asignado por el turno de oficio, señaló que José Manuel Álvarez está «muy afectado». «Aún no se ha preocupado de su defensa y está asimilando lo ocurrido», matizó el letrado que avanzó que el detenido sostiene «que no entró armado en el domicilio de su ex mujer». Ordóñez reconoce que con una maza como tarjeta de visita es normal que sembrara el pánico entre los que dormían en la vivienda y señaló que, según le ha confesado Álvarez, «utilizó una maza, pero la tiró, y entró por sus hijos». El acusado había dejado a sus hijos en la vivienda en la tarde del domingo, y los hechos ocurrieron hacia las cinco y media de la madrugada del lunes.

De la declaración de su cliente, el letrado deduce que se produjo «un enfrentamiento físico entre ambas partes -"José Manuel Álvarez se encuentra lesionado por arma blanca-", dada la resistencia lógica de quienes se encontraban en la casa, que trataron de impedirle la entrada», ante la que el agresor «respondió». El abogado considera lógico que no haya aparecido el machete: «Si realmente no entró armado no había tal machete». Pero las deducciones de Javier Ordóñez deberán tener el respaldo de las pruebas periciales, en especial, de los informes que emitan los forenses, en los que se detallarán «el tipo de lesiones y de heridas, así como el tipo de arma que pudo causarlas y existencia o no de esas armas en la vivienda», según señala Ordóñez, que espera volver a visitar a su defendido hoy o mañana para conseguir un relato más detallado de lo que ocurrió en el domicilio de Degaña. «Es indiscutible su presencia allí y que el enfrentamiento se produjo dentro de la casa», concluye el abogado.

El caso continúa en manos del Juzgado de Cangas de Narcea, que ha decretado el secreto de sumario, y prosiguen las investigaciones de la Guardia Civil. Mientras el detenido permanece ingresado en la cárcel de Villabona, después de que se decretara su ingreso en prisión sin haber declarado aún ante el juez, ya que en su primera comparecencia se negó a declarar.

Ayer se pudo saber que Silvia ya no se encuentra hospitalizada, aunque aún precisa curas, según explicaron fuentes de la familia, que piden que los jueces «juzguen los hechos y que él cumpla lo que tenga que cumplir», manifestó a este periódico una tía carnal de la ex mujer del presunto agresor, que confirmaba que en el chalé en el que se produjeron los hechos «aún no se puede entrar».

Por su parte, el abogado del turno especial de violencia de género asignado a la ex mujer de José Manuel Álvarez, Mateo Lasa, manifestó ayer a este periódico que Silvia Brugos y su familia han buscado un abogado que les represente como acusación particular, por lo que eludió realizar comentario algunos sobre el caso.

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El letrado aseguró hace unos días en declaraciones a La Nueva España que «un hombre que recorre de madrugada cincuenta kilómetros, que va a una casa, rompe una puerta con una maza y que lleva un cuchillo, que no ha aparecido, no puede aducir que no fue premeditado».