La mancomunidad del Órbigo busca soluciones a su deuda de 30.000 euros
Los seis municipios debaten mañana la continuidad de algunos servicios comunes.
La mancomunidad del Alto Órbigo atraviesa una delicada situación económica que ha forzado una reunión a la que están llamados mañana los seis municipios integrantes (Turcia, Santa Marina del Rey, Benavides, Villares, Hospital y Villarejo) para analizar los números rojos.
Según reconoce la nueva presidenta del organismo y alcaldesa de Villarejo, Estrella Fernández Mielgo (PP), «es necesario enderezar el rumbo económico de la mancomunidad para seguir prestando los servicios, de ahí que sea importante valorar y estudiar los números entre todos para extraer conclusiones».
La mancomunidad arrastra una deuda cercana a los 30.000 euros, según calcula. Para intentar atajar ese agujero, durante la sesión entregará un documento con las cantidades exactas y los conceptos que adeuda cada ayuntamiento.
Además, deben intentar subsanar otros dos asuntos. El primero, el error que se produjo al devolver, con los fondos destinados al pago del canon del agua, el montante que había adelantado Villarejo a la mancomunidad por la basura, ya que en junio este ayuntamiento decidió renunciar a ese servicio para gestionarlo directamente en solitario, como también hizo Hospital de Órbigo. El resultado fue que el trasvase de dinero convirtió en deficitario el servicio del agua, a pesar de que todos los municipios habían abonado esa tasa.
El segundo asunto pasa por analizar la labor del operario de la mancomunidad, al que no se pagan las tres últimas nóminas. Los integrantes se comprometieron a pagar 20 euros por hora cuando se use la retroexcavadora, la desbrozadora o el camión contra incendios. Fernández Mielgo es partidaria de intentar «resolver la situación y tirar para adelante sin prescindir de los servicios comunes o de trabajadores», pero no todos los alcaldes opinan igual.
La regidora de Benavides, Ana Rosa Sopeña (PP), asegura que el uso de la maquinaria ha sido casi nulo. Califica de «caos económico la gestión que se ha realizado en los últimos años» y eleva a 100.000 euros el agujero contable del servicio del agua. También denuncia las divisiones que se han producido permitiendo a varios ayuntamientos que no participen en el agua o en las basuras porque fuera de la mancomunidad les resulta más barato.
Reconoce la peculiaridad de que la mayoría de miembros son ayuntamientos de un cierto tamaño, pero lamenta «que la mancomunidad sólo esté dando quebraderos de cabeza sin aportar beneficios». En ese sentido, confía en que la nueva etapa que inician permita poner orden en las cuentas del organismo.
Acusaciones. En la deuda total que se debatirá mañana, Benavides es el municipio que figura como máximo deudor de la mancomunidad, con 14.500 euros, según confirmó la presidenta. Su antecesor en el cargo, el regidor de Turcia, José Luis Casares, (PSOE), ya había denunciado que Benavides debía esa cantidad correspondiente a la cuota de mantenimiento del 2009, establecida en 5,2 euros por habitante y año. Sopeña se había defendido asegurando que entendía que no debía pagar la cuota de ese año porque su Ayuntamiento no utilizó los servicios del operario «ni un sólo día». La alcaldesa reiteró que las cuentas de la mancomunidad «están en números superrojos» y que la entidad «funciona con presupuestos prorrogados desde hace mucho».
También su homóloga de Villares, Rosa María García (PP), destaca la mala situación económica de la mancomunidad y los problemas, a su juicio, con el operario, al que llamó en varias ocasiones «y siempre contestó que la desbrozadora estaba estropeada».