Castrotierra de la Valduerna

Profanan el sagrario del santuario para llevarse un copón sin valor artístico

?. . Los ladrones rompieron el muro para acceder al recinto sagrado. El dinero de los lampadarios fue su botín.

Publicado por
A. Domingo | Redacción
León

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El Santuario de Castrotierra registró en la noche del miércoles al jueves un robo en el que los ladrones profanaron el sagrario para llevarse el copón que contenía las formas consagradas. Sin embargo, todo apunta a que no hubo intención de vejar el Santísimo Sacramento, ya que las formas que contenían se depositaron en el altar, sin que aparezcan en estas otros signos de manipulación, que supongan una humillación hacia Jesucristo en la Eucaristía.

Al parecer, los malhechores tan sólo buscaban dinero, ya que forzaron los lampadarios —las vela eléctricas que se encienden al depositar un donativo—, que se encontraban llenos de monedas. Según fuentes consultadas, determinar la cantidad de dinero robado es una tarea compleja. Los asaltantes no se llevaron la imagen de la Virgen del Castro —tan querida y venerada en las comarcas de Astorga y La Bañeza y que sale en rogativa, acompañada por una gran multitud y los pendones de la zona, cuando existe una verdadera necesidad de agua en los campos— ni otros objetos de arte religioso. En cuanto al vaso sagrado, del que se dejó la tapa, se ha sabido que éste no tiene valor artístico.

Para acceder al santuario los ladrones necesitaron abrir un agujero en la pared, construida con piedra, de la sacristía. Los esfuerzos por forzar las cerraduras de seguridad fueron vanos. Una vez practicada la abertura junto a la jamba, abrieron la puerta introduciendo el brazo. Una vez dentro, los cacos intentaron forzar la puerta principal, pero, al igual que había sucedido en su primera tentativa, el trabajo quedó en intento. Forradas de hierro por dentro y por fuera, ni las dos hojas ni el cierre cedieron.

Se considera que el robo ocurrió en la noche del miércoles al jueves dado que hay vecinos que atestiguan haber visto la puerta cerrada el primer día citado y porque la jornada siguiente fue la última en el que el terreno estaba seco. Si el robo se hubiera cometido la noche siguiente, las huellas en el exterior del templo hubieran sido más visibles, a consecuencia de la humedad de la jornada.

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