Los recortes de la Junta dejan a los ríos leoneses sin estudios hidrobiológicos
León es pionera a nivel nacional desde hace 18 años en la gestión de sus cuencas.
Imagen del río Sil, a su paso por La Cueta, en el término municipal de Cabrillanes.
La provincia de León es pionera, desde hace casi veinte años, en el estudio de sus ríos. En 1993, la delegación territorial de Pesca en León inició por primera vez en España la realización de estudios hidrobiológicos, que año tras año han evaluado el estado y salud de los ríos de la provincia. El objetivo de estos estudios es establecer una serie de directrices de gestión que han permitido mantener, repoblar y cuidar las cuencas de la provincia, para protegerlas tanto de los factores medioambientales que puedan romper su equilibrio natural, como de otros externos, como la pesca.
Debido a la política de recortes puesta en marcha, en este caso, por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, no se realizaron los estudios del pasado 2011, y aún se desconoce, dado que todavía no se han aprobado los presupuestos generales de la comunidad, si en el 2012 se seguirá con este proyecto, que tan solo requiere una partida de cerca de 57.000 euros. Con este dinero, se garantiza la sostenibilidad de los ríos leoneses, los más trucheros de la comunidad y de los que más tramos y cotos para la pesca tienen de España. «Se trata de un indeseable paréntesis que podría suponer la pérdida de una valiosa información recopilada a través de muchas horas de trabajo», asegura el jefe de Pesca de la delegación de la Junta en León, Francisco Javier Sancho.
En el 2007, una vez finalizados los estudios hidrobiológicos de todos los ríos de la provincia y en base a los resultados obtenidos, se diseñó un programa de seguimientos con el fin de mantener actualizada la información sobre las poblaciones de peces de los ríos y así poder ajustar las medidas de gestión a la evolución de los mismos.
La provincia se dividió en tres sectores. El Esla, con 96 estaciones de muestreo, el Órbigo, con 91 estaciones de muestreo y el Bierzo, con 92 estaciones de muestreo. En el 2008 se comenzó a aplicar el programa de seguimiento, realizado por un equipo especializado, que consiste en recoger muestreos de un sector por año, lo que permite mantener información actualizada de todas las cohortes presentes en las poblaciones de trucha común, ya que el tiempo medio que tardan en alcanzar el tamaño legal es precisamente de tres años. «La interrupción el año pasado de este proyecto, por falta de presupuesto, supone la pérdida de las secuencias de datos y la imposibilidad de realizar la gestión de la pesca en base a criterios científicos», explica Sancho.
Un esfuerzo de la administración. El máximo responsable de pesca en León considera que la administración «debe hacer un esfuerzo para mantener estos estudios, que representan una importante fuente de conocimiento de nuestros ríos». En este sentido, recuerda la importancia de preservar los ríos, como motor turístico de la provincia, y como uno de los principales patrimonios naturales de León.
Dentro de las funciones encomendadas a la Consejería de Medio Ambiente y como competencia en el marco establecido en el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, se encuentra la gestión de la pesca continental, cuyo marco legal viene fijado básicamente por la Ley 6/1992, de 18 de diciembre de Protección de los Ecosistemas Acuáticos y de Regulación de la Pesca en Castilla y León. Dicha ley, en sus artículos 38, 39 y 44, recoge de forma expresa la necesidad de realizar los estudios hidrobiológicos e inventarios piscícolas destinados a una posterior gestión de la pesca.