Peligran las 38 agrupaciones de defensa sanitaria, que reúnen a 900 ganaderos

Los veterinarios alertan que la Junta no ha convocado las ayudas y debe dos años.

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pilar infiesta | redacción
León

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Las 38 agrupaciones de defensa sanitaria ganaderas de la provincia (ADSG), que agrupan a 900 profesionales, se encuentran al límite por el retraso en el pago de las subvenciones comprometidas por la Junta de Castilla y León. En concreto, aún no han recibido las ayudas correspondientes al 2010 y al 2011, que suman 1.600.000 euros.

Por eso, la Federación de Veterinarios de ADSG de la comunidad manifiesta su «malestar y desacuerdo ante la actitud de la Consejería de Agricultura y Ganadería por el impago de las ayudas a los ganaderos integrados en estas agrupaciones y por la falta de convocatoria de subvenciones para este año». Según explica el representante de la federación en León, Miguel Ángel Melón, «se está poniendo en riesgo la sanidad de las explotaciones ganaderas de la provincia y, en consecuencia, la seguridad alimentaria».

Melón reconoce que los veterinarios que atienden las agrupaciones de defensa sanitaria ganaderas están viendo «una disminución de la productividad de las explotaciones en un momento de crisis, lo que dificulta las posibilidades de venta y exportación, con una pérdida de calidad de las producciones».

La federación apuesta por el mantenimiento de la gestión sanitaria integral y la figura del veterinario de ADSG. También exigen el pago de las ayudas pendientes para «garantizar la supervivencia de las mismas», precisan.

Según los datos aportados por Miguel Ángel Melón, la Junta efectúa las campañas de saneamiento convencional para las enfermedades comunes, mientras los veterinarios de las ADSG se encargan del resto del saneamiento del animal, con las vacunaciones contra las enfermedades que les afectan, desparasitaciones, control higiénico de los productos que se liberan al mercado y campañas contra la rabia. «Efectuamos un control de la calidad de la leche, analizando el ordeño y que el nivel de gérmenes sea adecuado. Cuando el ganadero detecta ‘células’ en la leche, lo estudiamos y recomendamos qué antibióticos puede darle, qué vacas u ovinos están secas, cuáles deben ir a matadero o apartarse».

De ahí que la falta de ayudas a los ganaderos para realizar estas tareas termine por mermar los controles que incrementaban la calidad de explotaciones y productos. «Si no les pagan, a lo mejor los ganaderos renuncian a los programas sanitarios de las ADSG, que lograban aumentar la competitivad de las granjas», matiza.

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Cada programa sanitario de control cuesta entre 18.000 y 20.000 euros. Los veterinarios de las agrupaciones realizan el seguimiento de unas 30.000 vacas y 150.000 ovejas de explotaciones de la provincia. «Estamos acostumbrados a retrasos de un año. Nosotros adelantamos el trabajo, y el ganadero lo abona cuando recibe la subvención de la Junta, pero tememos que esas ayudas se acaben por los adeudos desde el 2010 y el retraso o anulación de la convocatoria de subvenciones de este año», aclara.