La madera dice adiós a Castrocontrigo

S.Gallo/ ICAL

Recogida de pinos quemados en el incendio de Castrocontrigo del pasado verano en la zona de Tabuyo del Monte.

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León

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Se han cumplido cuatro meses desde que la provincia de León se estremeciera ante las inmensas llamas que asolaron una de las zonas forestales más importantes de su territorio. El incendio de Castrocontrigo, que afectó también a los municipios de Luyego, Quintana y Congosto, Destriana y Castrillo de la Valduerna, calcinó un total de 11.725 hectáreas, provocando un inmenso daño en una zona en la que el monte ha sido tradicionalmente el principal modo de vida.

Hace apenas una semana han comenzado las tareas de retirada de la madera con el propósito principal de evitar el ataque de plagas forestales ante la mayor vulnerabilidad de la superficie arbolada que se ha visto afectada, y también la de las proximidades, un problema fitosanitario que centrará gran parte de los trabajos de recuperación durante todo un año.

Desde la Junta de Castilla y León se dispuso que las entidades propietarias de los montes catalogados de utilidad pública extrayeran de manera “urgente” la madera afectada para evitar la propagación de este mal, así como que cortaron los productos forestables también dañados por las llamas.

En la zona, detrás de una aparente tranquilidad que inunda las localidades del entorno, siempre silenciosas pero con un devaneo constante de los escasos ciudadanos que las habitan, no sólo no se olvida lo sucedido, sino que se espera poder recuperar la actividad, nunca totalmente, pero sí en parte, lo antes posible. El paso de camiones procedentes del monte cargados con los troncos de los pinos que lo poblaron hasta hace bien poco, se ha convertido en los últimos días en una imagen habitual en todo el entorno.

Adentrarse en los bosques quemados permite ver un paisaje desolador, hace tan sólo unos meses totalmente boscoso y en el que ahora se aprecian grandes claros, algo que facilita la madera ya retirada, y que contrasta con el paisaje de pinos totalmente ennegrecidos en su exterior. Las pistas forestales y caminos de acceso a estos montes dejan a nuestro paso varias pilas de troncos amontonados a la espera de la llegada de los camiones que la envíe hacia su destino.

La retirada de la madera ha dado comienzo por el perímetro exterior del incendio, una amplia superficie que se está retirando poco a poco para evitar la propagación de posibles plagas desde estos árboles quemados hacia el exterior, donde se encuentra sana la superficie forestal restante. En los próximos meses los trabajos se irán adentrando hacia el epicentro del fuego hasta que, en el plazo máximo de un año, según recogen los pliegos técnicos para el aprovechamiento de la madera afectada por las llamas, haya sido retirada toda la superficie arbolada.

El destino de estos troncos será prácticamente idéntico. Una vez llegado a la fábrica, el tronco se descorteza y después se muele, siempre que el interior del tallo se encuentre en buen estado, algo que, salvo algunas excepciones, se cumple en la mayoría de los ejemplares. Posteriormente, se muele esa madera, que concluirá su proceso convirtiéndose en tableros de contrachapado.

Según estas condiciones fijadas por la Junta, la corta se realizará en una franja de diez metros desde el perímetro del incendio hacia el exterior. Además, los tocones de los árboles cortados no deberán sobresalir más de 15 centímetros sobre el nivel del suelo, una obligación de corta que no es de aplicación al arbolado con un diámetro medio inferior a siete centímetros, a la altura de 1,3 metros y a los árboles que se encuentren quemados. Una vez retirada, la madera tendrá que ser retirada en un plazo de diez días, en el caso de que esa retirada se haya producido entre el 1 de marzo y el 30 de septiembre, y de 21 días durante el resto del año.

El traslado de los troncos retirados también requiere de una serie de condiciones fijadas por la administración autonómica, que ha determinado la obligatoriedad de llevar a cabo el desembosque “obligatoriamente” por las vías forestales principales, en las que deberá estar perfectamente señalizado la realización de los trabajos, y que tendrán que quedar en buenas condiciones una vez finalizado el proceso, incluso con la reparación de las rodadas producidas por las máquinas y camiones que están trabajando.

Cambio de aspecto

Transitando por la zona es posible observar árboles aparentemente no afectados, o al menos en menor medida que otros cuyo exterior se presenta totalmente negro. Incluso se aprecian ramas y pequeños tallos, algo que “no quiere decir que fueran a morir”, porque pese a su apariencia casi normal, los vasos en la parte inferior del tallo se encuentran afectados, con lo que el desenlace fatal era inevitable.

Desde los caminos se observan también árboles marcados con señales en color naranja fosforito, que fijan la hoja de ruta de las personas que están trabajando en la retirada de la madera, procedentes de empresas contratadas para este fin. Esto hace que desde la plataforma en defensa de los montes del Teleno se continúe reclamando la contratación de personas de la zona para éstas y otras tareas que se desarrollen próximamente.

Por el momento, y olvidando los perjuicios provocados por el fuego, los beneficios de la actividad generada para la recuperación de la zona están siendo escasos, ya que por ahora son únicamente “indirectos” debido a las inversiones de los trabajadores en alojamientos o establecimientos hosteleros, que sin embargo está siendo por ahora escasa.

De hecho, es una de las condiciones reclamadas desde la junta vecinal de Nogarejas, sobre todo de cara a los dos lotes que quedaron desiertos en la subasta de la madera. De cara a la próxima puja, se reclamará que, si se necesita contratar a gente, ésta sea de la zona “siempre que esté cualificada”, algo que generalmente se cumple al tratarse de una zona tradicionalmente dedicada a las tareas del monte.

La subasta

El pasado mes de noviembre tuvo lugar la subasta de los 13 lotes en los que se dividieron los 434.794 metros cúbicos de madera. La sorpresa de los pedáneos fue mayúscula al comprobar la variada y múltiple procedencia de las empresas interesadas en adquirir la madera, cuyo coste total ascendió a 2,2 millones de euros, frente al precio de salida que se había fijado en 1,9 millones. Los árboles subastados fueron pinos de la especie pinus pinaster, pinus nigra y pinus silvestris, con lotes principales procedentes de los municipios de Castrocontrigo, Quintana y Congosto y Luyego, que fueron también los que tuvieron un precio de partida más alto.

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El precio más alto por volumen, con 7,14 euros por metro cúbico, se registró en uno de los lotes de Pobladura de Yuso, y fue la empresa Finsa, con sede en La Coruña, la que adquirió el mayor número de lotes, junto con la segoviana José Ramón Marinero S.L., que fueron quienes adquirieron más de un lote para su aprovechamiento.