Red Eléctrica tendrá que justificar de nuevo que ve necesaria la línea
El Gobierno aprobó el pasado 29 de noviembre una orden para iniciar un nuevo procedimiento para efectuar propuestas de desarrollo de la red de transporte de energía eléctrica. Será en este contexto en el que Red Eléctrica deberá volver a justificar la necesidad de la ejecución de la línea Sama-Velilla si aún tiene intención de construirla dentro ya de un nuevo escenario macroeconómico —el actual y el previsto— muy diferente del que se perfilaba hace un cuarto de siglo, cuando la autopista eléctrica fue incluida en la planificación.
La nueva planificación, según recoge el real decreto aprobado en marzo, deberá incluir entre sus objetivos «la minimización de los costes de la actividad del transporte y del conjunto del sistema eléctrico», unas condiciones difícilmente salvables para un proyecto que preveía una inversión millonaria sin cuantificar en su totalidad debido a los costes imprevisibles que supondría el pago de indemnizaciones a su paso. La elaboración de la nueva planificación será un proceso participativo en el que también se podrán pronunciar las administraciones, entidades o colectivos que quieran argumentar que la infraestructura no es necesaria.
El proyecto inicial de la línea se justificaba en la necesidad de evacuar la energía generada en el Principado de Asturias a través de las centrales de gas de ciclo combinado que iban a ser construidas y que ya se han descartado y de la regasificadora del Musel, con una inversión multimillonaria.
Pendiente aún de la resolución de las 27.000 alegaciones presentadas contra el proyecto, el Ministerio de Medio Ambiente no ha aprobado la Declaración de Impacto Ambiental, un trámite sin fecha prevista. Después, el proyecto necesita la declaración de utilidad pública de la infraestructura, por parte del Ministerio de Industria, para poder salvar los escollos medioambientales de una línea que atraviesa, con torres de 51 metros de altura, los valles del Bernesga, el Curueño, el Torío, el Porma y el Esla. Son ochenta kilómetros de recorrido atravesando varios territorios Reserva de la Biosfera y otros espacios naturales protegidos.