La campaña de riego se alargará hasta octubre por el retraso en las siembras
Las previsiones de agua para esta temporada superan en un 40% las del año pasado.
Hasta ahora los tractores no han podido acceder a las fincas por el agua acumulada tras las últimas lluvias.
La holgada situación de los embalses leoneses, que se encuentran al 92 por ciento de su capacidad, han permitido que la Comisión de Desembalse de la Cuenca del Duero reunida ayer, atienda sin mayores problemas las demandas de los agricultores a los que las últimas lluvias han impedido sembrar sus cosechas de maíz y remolacha.
A través de la Federación de Comunidades de la Cuenca del Duero, Ferduero, los agricultores habían solicitado Confederación Hidrográfica del Duero poder regar este año más allá del 30 de septiembre, fecha en la que finaliza la campaña de riego, dado que hasta el momento aún no han podido sembrar más del 90 por ciento del maíz y de la remolacha, por culpa de las últimas lluvias que han dejado a la mayor parte de las fincas anegadas de agua.
El organismo regulador de la cuenca ha dado el visto bueno a esta propuesta ya que para esta campaña los agricultores contarán con un 40% más de volumen de agua que el año pasado, lo que permitirá prolongar el riego durante el mes de octubre.
El presidente de Ferduero, Ángel González Quintanilla, se mostró ayer muy satisfecho tras la reunión de la Comisión de Desembalse, ya que «se han atendido nuestras peticiones, lo que nos permitirá la finalización de los ciclos de cultivo».
Caudales de desembalse
Durante la Comisión de Desembalse, a la que acudieron dos representantes del ministerio, cuatro de la Junta de Castilla y León, cuatro de los regantes, otros tantos de industriales e hidroeléctricos además de los cuatro de la Confederación Hidrográfica del Duero, se determinaron los caudales de desembalse de cada una de las infraestructuras y de los caudales circulantes correspondientes a los puntos críticos de los distintos cauces.
Por primera vez, se utilizan con este fin los caudales ecológicos previstos en el Plan Hidrológico del Duero, estableciendo opciones para situaciones normales y de sequía.