Vegacervera

Tornillos de acero de cuatro metros de largo ‘cosen’ la roca en la carretera de las Hoces

Guillermo García (derecha) inspeccionó las obras de reparación de la carretera.

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A. Domingos | Redacción
León

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Nueve bulones (tornillos de gran tamaño) de acero de cuatro metros de longitud y 32 centímetros de diámetro coserán la roca en la carretera de las Hoces de Vegacervera (LE-311) tras el desprendimiento que se produjo la semana pasada y que ha obligado a cortar la vía al tráfico. El delegado territorial de la Junta, Guillermo García, acompañado por el jefe del Servicio Territorial de Fomento, Ignacio Santos, supervisó ayer los trabajos para evitar que nuevos desprendimientos vuelvan a cerrar la carretera y pongan en peligro a los usuarios de la vía.

El desprendimiento se produjo a consecuencia de las filtraciones de agua, que agrietaron la roca. También se proyectará hormigón con una manguera de alta presión en las zonas debilitadas por el desprendimiento. De esta forma se impedirá la filtración de agua.

La técnica consiste en perforar la roca para introducir los bulones, que se aseguran inyectando cemento. Las barras alcanzan la roca suelta y la que permanece sujeta a la ladera. Cuatro de los bulones sujetarán la parte agrietada y otros cinco en la cornisa que formó el desprendimiento por motivos de seguridad.

Los técnicos de Fomento optaron por asegurar la roca después de advertir que derribar la parte que no se había desprendido podría suponer el hundimiento la parte superior de la pared.

Estabilizada la roca, se reabrirá la carretera al tráfico, si bien en el punto del incidente se dará paso alternativo por el carril que no resultó afectado hasta que pueda retirarse la piedra caída. La apertura del vial está condicionada a que no se produzcan imprevistos, según informó en un comunicado de prensa la Delegación Territorial de la Junta.

Despejar la vía

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Posteriormente, se iniciarán las tareas de retirada de la roca desprendida, con un peso estimado superior a las 200 toneladas, que podrían llevar varios días. Está previsto picar la roca para poder trasladarla —se trata de una caliza de importante dureza—, ya que, debido a sus importantes dimensiones, no es posible otro sistema de retirada. La decisión de despejar el carril afectado después de asegurar la roca viene dada por la posibilidad de que nuevos desprendimientos pongan en peligro a los trabajadores que se encarguen de esta tarea. A la limpieza del carril más próximo a la pared, seguirá el arreglo del firme, ya que la pieza desprendida provocó desperfectos. Serán precisas otras dos semanas, aproximadamente, para finalizar todas la labores necesarias. Durante este tiempo, se dará paso alternativo en el punto kilométrico afectado.