Arias Cañete anuncia que a finales de año se cerrará un consenso básico sobre los fondos de la PAC

El ministro afirma que el reparto de las ayudas de Desarrollo Rural se hará en enero de 2014

El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete. Junto a él, el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva

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Ical - Leticia Pérez / ICAL

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El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, anunció hoy que el consenso básico entre el Gobierno y las autonomías sobre la Política Agrícola Común (PAC) tiene que estar cerrado antes de que finalice el año y el reparto de los fondos de Desarrollo Rural se hará en enero de 2014.

En declaraciones durante su visita al Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid, el ministro explicó que el diálogo en la Conferencia Sectorial -órgano en el que está el Ministerio y las consejerías del ramo- avanza y que los Grupos de Alto Nivel trabajan “muy bien”. “Vamos a llegar a un consenso básico que va a permitir que la PAC se aplique en España”, para la que el sobre europeo destinará 47.000 millones de euros hasta 2020.

Arias Cañete afirmó que todos los agricultores y ganaderos que desarrollan una verdadera actividad en el territorio que genera riqueza y empleo seguirán contando con las ayudas y añadió que “no habrá grandes desviaciones” sobre los niveles actuales de subvenciones. Además, precisó que Castilla y León mejorará las cifras del pasado en Desarrollo Rural.

El ministro recordó que las ayudas de la PAC suponen el 41 por ciento de la renta de los agricultores y ganaderos castellanos y leoneses y el 30 de los españoles y apuntó que van a trabajar porque los productores agrarios obtengan en el mercado mayores margenes de beneficio, así como en la exportación de sus productos, que consideró que tienen calidad y así debe ser su precio.

Arias Cañete también analizó la situación actual de las negociaciones de la PAC en una conferencia organizada por El Norte de Castilla y patrocinada por Banco Santander, en la que destacó que el Gobierno ha mejorado la propuesta del Consejo Europeo e, incluso, ha elaborado las enmiendas a algunos grupos políticos del Parlamento. En este sentido, se mostró convencido de que “atrás quedan los miedos de la reforma”, basados en la tasa plana de pago, los recortes de presupuestos o el incremento del número de hectáreas. “Hemos conseguido el 90 por ciento de nuestras reivindicaciones”, presumió.

Para el reparto del montante que toca a España, el ministro recordó que se elaborará un plan de comarcas agrarias “para evitar flujos entre territorios”.

Tras pedir apoyo a la banca para la financiación de las pymes y de autónomos, Arias Cañete recordó que el reparto en el primer pilar es idéntico a la anterior programación de la PAC, si bien en el segundo “es diferente”. Así, aprovechó para criticar al Gobierno socialista y explicó que en la negociación del periodo 2007-2013, “cuando a la UE-15 se le elevó el presupuesto en 5.093 millones, España palmó 1.300 millones”, mientras que ahora se aumentó para el país 273 millones “cuando la situación no es de bonanza”.

Agricultor activo

El ministro se refirió también a una de las cuestiones que más discrepancias causa en la negociación y el reparto de la PAC, la definición de agricultor activo. Frente a los que piden que sólo se considere como tal aquél que ejerza la actividad a título principal (ATP), Arias Cañete defendió que “no debe excluirse de las ayudas a ninguna explotación que contribuya a generar riqueza y empleo”.

“Hay muchas teorías y todas son válidas”, inició este apartado el ministro, que sin embargo señaló que si se prohíbe la ayuda a los que no están dados de alta en la Seguridad Social como autónomos del sector sólo quedaría el 17,5 por ciento de los agricultores y ganaderos en España y el país perdería 3.154 millones de euros. En Castilla y León, dijo, se pasaría de más de 90.000 a 59.000 perceptores de la PAC.

Como ejemplo, señaló que es lícito apoyar “boticario, panadero u otra profesión que tenga tierras y que contrate a otra persona para llevarle las labores”. En este sentido, comprendió “todas las sensibilidades”, pero apostó por priorizar la actividad agraria, tanto de un ATP como de una persona “que mantiene sus tierras, contrata el transporte, trabaja con cooperativas, compra semilla y fertilizante”. “Hay que usar el sentido común y no determinar su exclusión del sistema de ayudas”, espetó.

Lo que sí rechazó Arias Cañete es el trasvase de derecho entre cultivos. Al respecto puso un ejemplo: “Si un agricultor de tabaco, que cobra 4.000 euros por hectárea de ayuda, lo deja y residencia su explotación en Asturias, en pastos, esa persona no puede seguir percibiendo lo mismo”.

Remolacha y vacuno

Dos de los sectores con mayor polémica dentro de la negociación de la PAC son la remolacha y el vacuno, para los que el sector pide las ayudas acopladas, pero Arias Cañete recordó que Bruselas sólo permite que el 13,5 por ciento del sobre nacional se reparta con este modelo.

Sobre el cultivo del tubérculo dijo que el sistema de cuotas está extendido hasta 2017 hasta la liberalización del sector y explicó que el problema procede de la negociación de la Organización Común del Mercado (OCM) del Azúcar. “Me disgustó y fui de los pocos que dije que sería una catástrofe. Fue un ejemplo de cómo no hay que negociar en Europa”, criticó, sobre una reforma que lideró el anterior Ejecutivo. Ahora, entiende que el sector pida ayudas acopladas y consideró que “lo deseable” es que aumentara la producción sin reducción de cuotas.

Cifras económicas

Por último, sobre el vacuno se comprometió a que será este sector será prioritario en el reparto entre todos aquellos que pueden obtener sus ayudas de forma desacoplada.

Durante su conferencia, Arias Cañete aseguró que la renta agraria del sector durante la etapa del primer Gobierno del PP aumentó un 30 por ciento, hasta los 26.234 millones, mientras que entre 2006 y 2011 cayó un 15,6 por ciento, “cuando España era irrelevante en Europa”. Añadió que cuando él accedió al cargo de ministro de Agricultura, “nadie en el departamento había elaborado un estudio de impacto de la nueva PAC, pero este Gobierno apostó por el sector”. De hecho, señaló que el cambio de denominación “no es baladí, sino que es señal de que se prioriza más”.

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Arias Cañete informó también de que las exportaciones agroalimentarias repuntaron en 2012 un nueve por ciento, con 36.000 euros de facturación, un 16,2 por ciento del total de las ventas exteriores del país, con una aportación a la balanza comercial de 6.000 millones de euros, el segundo tras los bienes de equipo. En este sentido, señaló que la tendencia en lo que va de 2013 es similar, con 5.200 millones de euros positivos en la balanza comercial, y 6.454 millones en los últimos doce meses. En conjunto, se exporta ya una cuarta parte de la producción agroalimentaria.