emoción en la vuelta al tajo
Los técnicos empiezan a tomar declaración a los testigos del accidente en la galería de la tragedia
Los mineros de la Vasco vuelven a la actividad de manera "cautelosa y prudente"
La actividad en el Pozo Emilio del Valle se recuperó ayer con las primeras luces del día, tras una asamblea de homenaje.
Un regreso a los tajos marcado por la «tranquilidad y la seguridad». Pero teñido de emociones encontradas. Los trabajadores del Pozo Emilio de la Hullera Vasco Leonesa volvieron a las 8.00 de la mañana de ayer a los tajos en los macizos 5 y 9, mientras continúan las investigaciones para determinar qué sucedió en el número 7 el lunes 28 de octubre, por qué un escape súbito de grisú causó la muerte a seis experimentados mineros y resultaron heridos otros cinco, de los que cuatro están de baja recuperándose en sus casas y el quinto ha pasado ya a planta en el complejo hospitalario leonés, pero aún desconoce el alcance del siniestro que le ha tenido ocho días en la uci.
Poco después de las siete de la mañana los autobuses de Fenar (empresa del grupo) comenzaron a llegar a la explotación, así como los coches en los que unos 150 mineros, entre los de la plantilla y las contratas, se preparaban para una dolorosa «pero necesaria» vuelta a la mina.
Una asamblea en la que fueron informados por el comité de empresa de lo acontecido hasta el momento precedió al descenso de los mineros a los tajos. Poco después de las 9.00 horas las poleas de la jaula en la que los trabajadores descienden a las galerías y talleres volvió a rodar. Los mineros estuvieron acompañados en este retorno al interior de la explotación por el comité de seguridad de la empresa, que realiza revisiones rutinarias cada jueves pero que ayer se sumó a las inspecciones realizadas por los cinco especialistas de la Comisión Regional de Minería y sus equipos para cercionarse de que el retorno de los trabajadores no se vería alterado por ningún sobresalto.
Tanto el presidente del comité intercentros de la Vasco, Marco Antonio Martínez Valledor (USO) como el secretario del comité y responsable regional del sector minero de Fitag-UGT, José Antonio Colinas, insistieron en que la vuelta a la explotación está marcada por el recuerdo de los compañeros fallecidos, «que nos acompañará siempre»; pero debe volcarse en la vuelta a una normalidad que permita «desarrollar las tareas centrados en lo que tenemos que estar. En la mina no se puede perder la atención, es la manera de evitar accidentes», coincidieron.
En la asamblea los trabajadores «han centrado sus preguntas en exigir una respuesta, una explicación sobre lo ocurrido». En un ambiente de emoción en el que «sobran todos los comentarios». Pero con el convencimiento de que «tenemos que ir retomando el pulso día a día reencontrándonos con la mina».
Los trabajadores del macizo 7 han sido recolocados en el resto de las explotaciones, y alguno de los más afectados por las secuelas del accidente realizará de momento tareas de exterior.