SUCESO EN CASTROVEGA DE VALMADRIGAL
Roban las imágenes metálicas de los crucifijos de un antiguo cementerio
Los enterramientos cesaron hacia 1990, cuando se construyó una nueva necrópolis
Una vecina observó los resultados del robo en el viejo camposanto.
Arrebatar a las familias de aquello con lo que han honrado a sus seres queridos que ya han dejado este mundo es la crueldad que se descubrió ayer en Castrovega de Valmadrigal (municipio de Valverde-Enrique), donde han desaparecido los crucificados y otras imágenes que, al parecer, se trabajaron en latón, bronce o cobre. Y eso que en el camposanto no se entierra desde principios de los años 90, cuando se comenzó a utilizar una nueva instalación.
El cese de los enterramientos no supuso, sin embargo, la clausura definitiva de la necrópolis, que continúa recibiendo visitas sobre todo por la fiesta de Todos los Santos, «cuando la gente va con el párroco a rezar». Según explicó el alcalde de Valverde-Enrique, Miguel Ángel Marcos, no es posible establecer cuándo se produjo el robo por la escasez de público que acude hasta el lugar durante el invierno. El pueblo es pequeño y «durante el invierno no crece la hierba y no van a cortarla, por lo que nadie da razón de cuándo puede haber sucedido», manifestó Marcos. Aunque para llevar a cabo la fechoría fue necesario forzar el candado de la puerta, la labor se realizó con esmero, de manera «que ajusta y no se nota» que lo hayan manipulado.
Tampoco es fácil determinar los objetos que se han sustraído. El inventario se realizará con aquellos que puedan echar en falta los vecinos.
Quien quiera que cometiese el robo respetó otros objetos, como las antiguas cruces de forja, que dejaron de utilizarse cuando se introdujeron las de mármol y que aún se ven en los enterramientos más añosos en Castrovega y en tantos otros lugares. Se hubieran podido vender como chatarra, pero el objetivo, al parecer, estaba claro. El alcalde anunció que denunciará los hechos en el cuartel de la Guardia Civil de Sahagún mañana, porque «esta tarde se encuentra cerrado».
Otros sucesos
Aunque desvinculado de este caso, Marcos señaló que hace una semana tres varones cargaban en una camioneta de caja abierta «aperos de labranza de la junta agropecuaria local de Castrovega». Un vecino les obligó a descargar los utensilios.
Además, en la cabecera municipal «hará cosa de un mes y medio, entraron para robar dos placas solares, un transformador y las monedas» necesarias para hacer funcionar la báscula. La recaudación de esta instalación de Valverde-Enrique es un atractivo para los delincuentes, que han obligado a cambiar su cerradura en varias ocasiones en unos meses.