Los mineros vuelven a la Vasco con ganas, pero también con incertidumbre
La plantilla de la Hullera Vasco Leonesa volvió ayer a los tajos, las subcontratas que se mantienen lo harán este mes.
Los trabajadores de la plantilla de la Hullera Vasco Leonesa volvieron ayer al trabajo, después del expediente de suspensión temporal de empleo que iniciaron en pasado siete de abril. Retornaron a los tajos «con muchas ganas, pero también con incertidumbre y con la presión de no saber qué va a pasar dentro de unos meses», reconocieron fuentes sindicales.
A primera hora de la mañana los trabajadores participaron en una asamblea en la que se les informó sobre las condiciones del nuevo flanco en el que van a desarrollar su actividad, donde hasta hace unos meses trabajaba la subcontrata 2M Mecsek; así como un cursillo de seguridad. También conocieron los detalles de la negociación del convenio colectivo.
Está previsto que a lo largo de este mes se vayan incorporando los trabajadores de las subcontratas de Cidsa, Peal y Peña Castro, a medida que avancen las tareas de extracción en el interior para poner en marcha los lavaderos y de acceso a las reservas de carbón en el caso de los cielos abiertos.
No volverán los trabajadores de Minerplan, que negocian el expediente de extinción de empleo tras prescindir la empresa minera de sus servicios; así como de los trabajadores de la UTE de Dragados. La Vasco ha revisado sus previsiones de producción para lo que queda de año ante la parálisis de buena parte de la actividad en las empresas, que no pueden servir carbón a las eléctricas porque éstas no tienen hueco térmico en el sistema de producción eléctrico.
Precisamente la incertidumbre sobre la decisión de las eléctricas es una de las grandes dudas con la que los trabajadores de la empresa de Gordón vuelven al trabajo. Si las previsiones de abastecimiento a la central térmica de Compostilla se cumplen hasta fin de año, la actividad en los próximos cinco meses parece asegurada. Si hay algún cambio, «tenemos claro que volveremos al ERE», señalaron ayer los trabajadores.
Lo que más preocupa en todo caso es el ejercicio de 2015. «A partir del próximo año las perspectivas son demoledoras». Sin marco de actuación definido, ni cuotas de producción ni sistema de integración del carbón nacional en el pool de generación, la actividad de las empresas mineras a partir de enero es una incógnita inquietante.
A ello se suma la delicada situación económica de las empresas. La Vasco declaró en el primer semestre de este año unas pérdidas de 3,9 millones, tras cobrar en esos meses las ayudas correspondientes a 2013. Las que deben compensar las pérdidas de producción de este año aún no se han convocado.