grulleros
Llega a Madrid la etarra condenada por el asesinato del leonés Raúl Centeno
Saioa Sánchez, y otros dos hombres, mataron en 2007 en Capbreton al guardia civil de Grulleros y a su compañero.
La Policía Nacional trasladó ayer desde Francia a la etarra Saioa Sánchez Iturregui, condenada a 28 años de cárcel por el asesinato en 2007 en Capbreton de dos guardias civiles, Fernando Tapero y Raúl Centeno, descendiente de la localidad leonesa de Grulleros. Según la Policía, la entrega temporal ha sido concedida a favor del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional por un delito de terrorismo.
Sánchez Iturregui, alias Hintza, nació en julio de 1981 y fue condenada por las autoridades francesas a 28 años de prisión por este doble asesinato que conmocionó a la sociedad leonesa, y en especial a los vecinos de Grulleros, localidad del municipio de Vega de Infanzones, de donde eran naturales los padres de Raúl Centeno, de 24 años.
En el propio juicio, esta etarra reconoció su implicación en ese atentado en un documento interno que remitió a la dirección de la banda, al confirmar que ella y Asier Bengoa (otro de los condenados por esos asesinatos) emplearon un Renault Clio para huir, un coche en el que la Policía francesa halló restos de casquillos de armas.
Hintza alertaba en ese escrito a que los jefes de ETA que algunos testigos la habían reconocido ya y que los investigadores contaban con muestras biológicas y de olor para cotejarlas con otras recopiladas durante su huida.
El ataque ocurrió hacia las 09.20 horas del 1 de diciembre de 2007 en la calle principal de Capbreton, cerca del parque natural de las Landas y a unos 25 kilómetros al norte de Bayona.
Los agentes realizaban una operación de vigilancia «habitual» y de forma conjunta con la Gendarmería francesa cuando, tras un «encuentro fortuito» en la cafetería Les Ecureuilles, ellos dos y tres presuntos terroristas se reconocieron mutuamente. Los agentes iban de paisano y desarmados.
La conversación que mantenían los guardias civiles entre ellos y la interpelación de los supuestos etarras —dos hombres y una mujer— pudo haber hecho concluir a éstos que aquéllos eran miembros de las fuerzas de seguridad.
Las cinco personas comenzaron a discutir y posteriormente los dos agentes, que no estaban armados, salieron de la cafetería. Fue en ese momento, al dirigirse a su vehículo —con matrícula del Ministerio francés del Interior—, cuando fueron atacados por los supuestos etarras.
Según fuentes de la investigación, Raúl Centeno recibió un tiro en la cabeza y murió en el acto, mientras que el otro agresor disparó prácticamente todo el cargador contra Fernando Trapero, que fue ingresado en un centro de la región donde murió días más tarde.
Un año después del asesinato los vecinos de Grulleros descubrieron un monolito en recuerdo de su vecino Raúl Centeno, y de todas las víctimas del terrorismo.