INCENDIOS FORESTALES

Las cenizas del incendio de Quintana han afectado al agua potable en Villarmeriel

El Ayuntamiento emite un bando donde recomienda a los vecinos no beber del grifo

Labores de extinción en el monte de Quintana del Castillo, arrasado por un fuego

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A.G. VALENCIA | ASTORGA
León

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Una semana después de que se desatara el peor incendio que asola a la provincia desde 2012, las llamas siguen dejando consecuencias no sólo ecológicas o medioambientales en la zona sino también en el día a día de los vecinos del municipio de Quintana del Castillo, concretamente del pequeño pueblo de Villarmeriel, que desde el jueves no pueden consumir agua del grifo, la que llega por la traída a través de la red de abastecimiento, por los problemas derivados del incendio. El Ayuntamiento, según explicó el alcalde, Emilio Cabezas, ha emitido un bando para pedir a los lugareños precaución. «Se trata de prevenir, el agua no está en mal estado pero desde el jueves llega a las casas con muchas impurezas y con un sabor extraño», dice el regidor, que aseguró que los técnicos municipales ya están trabajando para devolver la normalidad al pueblo. «Recomendamos a los vecinos que vayan mejor a por agua a las fuentes y evitar, así, que se consuma la que llega del río», subraya Cabezas, que argumenta que las cenizas han contaminado la captación y el agua del río.

Un problema añadido a la desolación por la devastación que ha dejado el fuego a su paso. Ayer continuaba activo, según la información de la Junta, aunque ya el domingo se rebajó a cero el nivel de alerta. Villarmeriel fue uno de los pueblos a los que las llamas pusieron en jaque el miércoles por la noche, después de que el foco se reactivara por la tarde. El fuego llegó a estar a menos de 400 metros de las casas, haciendo por momentos temer que la localidad tuviera que ser desalojada. El pedáneo lo narraba como un infierno «con las llamas que se nos metían encima», recordó.

Una vez que el incendio logró darse por estabilizado tras arrasar más de 2.600 hectáreas —solo en Villarmeriel, según algunas fuentes, 900— quedó un foco cerca del pueblo, en una vaguada, donde los técnicos y efectivos siguen afanándose para enfriar la zona. Palaciosmil, Quintana del Castillo e incluso San Feliz de las Lavanderas también han sufrido los estragos de este incendio, que se ha llevado por delante la Sierra de Quintana y el lunes dejó heridos con quemaduras a dos operarios de la Mancomunidad de La Cepeda.

De hecho, el alcalde insistió ayer en que aún espera una respuesta de la Junta a los problemas que han azotado a la zona. «Queremos que el camión se reponga», manifestó ayer, mientras dejaba abierta una actitud dialogante. «Aquí estamos a disposición de los responsables de la administración para colaborar, trataremos de que se mejoren los medios y de que se cuiden los montes», reconoció.

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