La OPL califica de «palabrería barata» el nuevo acuerdo para el sector lácteo
«La distribución fue la única ganadora» en la reunión con la ministra Tejerina.
El vacuno de leche afronta una crisis de precios tras la liberalización del mercado.
La Organización de Productores Lácteos (OPL) Calificó ayer de «palabrería barata» el borrador de Acuerdo para la Estabilidad y Sostenibilidad de la Cadena de Valor del Sector Lácteo que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) puso sobre la mesa en la reunión con la industria, la distribución, las cooperativas y las organizaciones agrarias que se celebró el martes. «Es lo que hemos oído mil veces y lo que nunca se ha hecho», señaló su portavoz, José María Álvarez, para quien expresiones como «promover la identificación del origen de la leche no son válidas. Ya es hora de obligar a identificar de dónde procede».
La OPL, que no estuvo en la reunión, destacó el cansancio del sector ante «las buenas intenciones» y subrayó el fracaso de los negociadores. «Nos sorprende la poca importancia que se da al sector cuando la reunión no duró ni dos horas, tiempo en el que no pudieron intervenir todos los presentes», señaló el portavoz, que ve en este encuentro para afrontar la crisis del vacuno de leche el «fracaso estrepitoso de los sindicatos, que se fueron sin soluciones; de la Administración, a la que la situación se le ha escapado de las manos; y de la industria, que se va a quedar sin ganaderos y son muchas personas las que trabajan en ésta. Quizá la única victoria es la de la distribución de capital francés».
Álvarez negó que Francia haya establecido un precio mínimo al productor por la ilegalidad de pactar precios en un mercado abierto, aunque apuntó que el Gobierno galo «ha hecho lo que no se consigue en España: Sentar a las partes, hacerles entender el problema y llegar a un acuerdo sobre la viabilidad. Pero la Administración francesa apoya más al campo y existe una mayor presión por parte del sector».
El portavoz de la OPL señaló que los ganaderos se ven obligados por la industria láctea «a vender a pérdidas, algo que la ley no permite en España».