El director de Energía de la CNMC, ausente en el debate sobre el carbón
Tras semanas de retraso, la CNMC llevó por fin el pasado miércoles a su consejo la orden ministerial sobre pagos por capacidad a las centrales térmicas que funcionan con carbón nacional. Un documento largamente debatido y finalmente consensuado con no pocas concesiones en las partes implicadas, que según fuentes del sector tenía el compromiso al más alto nivel del regulador de ser aprobado sin problemas. La adaptación de la norma a las exigencias de la Unión Europea sobre ayudas públicas, la vinculación de estas ayudas a inversiones en mejoras medioambientales, el compromiso de las empresas mineras para el cierre de sus explotaciones no rentables y el argumento de la reserva energética estratégica que ampara la propia UE parecían argumentos suficientes para dar paso a una norma que tiene además antecedentes en otros países comunitarios.
Sin embargo, el consejo del miércoles acabó en debate sobre una norma que debía haber entrado en vigor el pasado 1 de enero. Y que tiene en el 1 de octubre la fecha límite para que las eléctricas se comprometan a mantener las térmicas de carbón, aunque hayan buscado ahora otros recovecos legales para posponer la decisión vista la falta de marco al que acogerse.
Competencia
Un consejo que, según las fuentes consultadas, se centró en un discurso del director de Competencia de la CNMC, Eduardo Prieto, que no entró en las consecuencias legales de la orden en la UE; sino en un dibujo de las necesidades energéticas que «manifiesta un absoluto desconocimiento del mercado eléctrico, ya que centra el servicio en la generación renovable, sin tener en cuenta la vulnerabilidad de estas fuentes y la necesidad de mantener los refuerzos de capacidad con las térmicas para hacer frente a la demanda cuando las renovables no son capaces de responder a la demanda puntual».
El «virulento» discurso del director de Competencia no obtuvo sin embargo respuesta en el consejo de la comisión de la competencia. Porque el director de Energía en esta comisión, Fernando Hernández, incomprensiblemente no estuvo presente en el debate de un mecanismo del que depende no sólo la capacidad de generación estratégica del país frente a las fuentes energéticas que dependen de los vaivenes internacionales, ya que el carbón es su único recurso energético propio que no depende de la climatología; sino la ya a estas alturas precaria supervivencia de las empresas mineras, y con ellas de todas las comarcas que dependen de la industria del carbón.
Comarcas y familias que tenían firmada una garantía de mínimos hasta al menos 2018 que ha sido sistemáticamente incumplida e ignorada por el Ministerio de Industria en los últimos años, y que ahora necesita in extremis el dictamen de un órgano regulador que también opta por aplazar, hasta más allá de los plazos dados por Europa a las empresas del sector, un dictamen que se había redactado a medida para superar cualquier reticencia administrativa.