POLÉMICA EN EL ÓRBIGO
Carrizo y Cimanes se quedan solos en su oposición a las presas del Órbigo
Seoánez manifiesta su preocupación por la cercanía de los embalses a los pueblos
Los alcaldes de Carrizo, Julio Seoánez, y Cimanes, Andrés García, durante la reunión
Poco debate en la reunión de representantes municipales para abordar el anteproyecto de regulación lateral del río Órbigo, que se concreta en la construcción de los pantanos de La Rial y Los Morales. Al llamamiento del Sindicato Central de Los Barrios de Luna acudieron un total de 27 municipios de los 50 convocados desde la presa hasta la desembocadura del Órbigo en el Esla, con una especial intervención de los regidores de Carrizo de la Ribera, Julio Seoánez, y del de Cimanes del Tejar, Andrés García, que mostraron su oposición a la construcción de estas infraestructuras hidráulicas, que ocuparán terrenos de sus municipios, en especial de Carrizo.
Al abandonar la reunión, Julio Seoánez señalaba el punto de acuerdo que une a todo el valle —«todos sabemos que hace falta más agua»—, pero manifestaba su temor por situarse las presas «una a un kilómetro de un pueblo y la otra a dos». Quizá porque el tiempo apremiaba —una sesión plenaria reclama su presencia en Carrizo—, Seoánez no apuntó esta cuestión ante los presentes y sí incidió en el coste —unos 318.000 euros—, que supondrá cubrir, campaña tras campaña, la mayor parte del volumen de ambos pantanos mediante bombeo.
Sin embargo, el presidente del sindicato, Ángel González Quintanilla, expuso que parte de este gasto se recuperará gracias a la generación hidroeléctrica de las propias balsas y apuntó que el gasto deberán cubrirlo los regantes. Aunque no renuncia a que el agua pueda llegar por gravedad desde el Omaña hasta las presas, Quintanilla apuntó que al agricultor le compensa la factura eléctrica si con ésta asegura su producción.
Por su parte, el regidor de Cimanes apuntó que los agricultores de la parte alta del valle, con menos recursos, se ven obligados a ceder en beneficio de sus colegas de otras zonas. «Los que tenemos poco sabemos qué es que nos expropien los terrenos para que se beneficien los que más tienen y ya nos estamos cansando». Éste fue su principal argumento además de apuntar que en el proyecto de embalses «hay muchos intereses», aunque no los enumeró.
Quintanilla, acompañado de sus vicepresidentes, Valentín Rodríguez y Ramón Ferrero, y del secretario del sindicato, Manuel Mantecón, expuso las medidas de ahorro de agua que se adoptan en la zona regable para que el agua —escasa ya antes de que al embalse se le añadieron 6.300 hectáreas, en su mayor parte del Páramo Medio—, así como el impulso que desde el sindicato se ha dado a las modernizaciones, impulsando la declaración de interés especial de las que presentaban unas acequias en peor estado y, por tanto, registraban mayores pérdidas.
Con un esfuerzo de modernización que cifró en «7.000 euros por hectárea, más otros 4.000 de amueblamiento —acondicionar la parcela al sistema de riego—, cantidades a las que se añade el canon y las tasas de la confederación hidrográfica y el coste eléctrico por regar a presión, La Rial y Los Morales aseguran el agua para los cultivos después de atender el abastecimiento y los caudales ecológicos —anteriores en orden de prelación a la agricultura—, así como otros usos.
También explicó que suelen ser las comunidades de regantes más pequeñas las que precisan el auxilio del resto para finalizar su campaña, al agotar antes sus dotaciones de agua para la campaña de riego y citó expresamente a los regantes de Carrizo de la Ribera, con un canal «en el que no gastan desde hace muchos años en conservación y de eso no tiene la culpa el resto de los regantes».