Los robos se ceban con el mundo rural y ponen el foco en segundas viviendas
Los ladrones asaltan tres inmuebles entre Santa Elena de Jamuz y Cebrones del Río.
El Ayuntamiento de Cebrones, en una imagen de archivo.
Los ladrones no dan tregua al mundo rural. Los pueblos siguen siendo su objetivo y así lo cantan los datos. De un tiempo a esta parte se está registrando una oleada de asaltos en las comarcas bañezanas, donde el modus operandi prácticamente se repite caso tras caso. Llama la atención que el blanco suele situarse en la mayoría de los sucesos en segundas residencias que no están ocupadas en el momento del ilícito.
Esto fue precisamente lo que a comienzos de esta semana ocurrió en una casa en Santa Elena de Jamuz, donde según fuentes vecinales, los ladrones forzaron una puerta para colarse en el interior de una vivienda que ya había sido asaltada hace unas semanas. En este caso los destrozos —los vándalos reventaron el acceso— son mayores que el botín, pues los ladrones revolvieron todo pero no se llevaron nada. Fue, de hecho, un vecino quien dio la voz de alarma al ver la puerta rota. Como en otros casos, los moradores no estaban dentro, pues esta vivienda jiminiega hace de segunda residencia.
Tampoco estaban habitadas en el momento del robo dos casas en Cebrones del Río que fueron asaltadas por los amigos de lo ajeno el último fin de semana. El municipio lleva una estela de robos que indigna a los lugareños. En los dos últimos sucesos, los cacos parece que aprovecharon la ubicación de las viviendas, más alejadas del casco urbano. Según explicaron algunos vecinos, presumiblemente los ladrones saltaron por la parte trasera de los inmuebles, colándose en las huertas y desde ahí al interior forzando puertas, cerraduras y candados.
Ambas son segundas residencias —la tónica se repite— y en el momento del ilícito no había nadie dentro. A diferencia de lo ocurrido en Santa Elena, donde no hubo botín, aquí además de los destrozos los vándalos se llevaron una suculenta lista, donde los electrodomésticos siguen siendo el objetivo principal.
Los ladrones vaciaron las dos últimas casas asaltadas en Cebrones, donde no dejaron las televisiones y se llevaron hasta una tostadora. Además, de uno de los inmuebles también sustrajeron el equipo de caza, una silla de montar a caballo, el microondas o una guitarra. En la otra no dejaron la bicicleta y se llevaron hasta una máquina para cortar azulejos. Los habitantes de los pueblos denuncian que los destrozos que provocan los cacos son importantes y piden más interés para dar con ellos.