La plantilla de la Vasco reclama los 93.000 euros de su ‘caja de auxilio’

León

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Los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa exigen la devolución de la llamada ‘caja de auxilio’, que denuncian que han perdido en el proceso concursal que sigue la empresa minera, y reclaman la devolución de los más de 93.000 euros que tenía acumulados, y que dentro del concurso de acreedores se ha asimilado como parte del patrimonio de la empresa. La ‘caja de auxilio’ es uno de los mecanismos de solidaridad entre trabajadores con los que históricamente ha contado la plantilla de la sociedad, depositado en la empresa y gestionado tradicionalmente por un acuerdo tácito; pero propiedad de los trabajadores, y no parte de los fondos de la compañía.

A pesar de esta peculiaridad, el proceso de concurso de acreedores en el que se encuentra inmersa la Vasco desde marzo se ha llevado también por delante este fondo, que para quienes dilucidan el futuro económico de la compañía es un «apunte contable» más de entre los bienes de la histórica minera leonesa, según explican los sindicatos. Para los trabajadores, en cambio, la operación financiera se lleva por delante un mecanismo de solidaridad y confianza mutua que es hoy si cabe más necesario que nunca.

La ‘caja de auxilio’ se ha nutrido históricamente de una retención de dos euros en cada una de las nóminas de cada uno de los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa, de la que era depositaria la propia empresa. Unos fondos que se acumulaban para atender una serie de circunstancias establecidas y reconocidas, en las que los mineros ponen esa parte de su salario para colaborar en las necesidades de los trabajadores y familias del sector.

A través de una serie de parámetros establecidos, este fondo permite históricamente dotar con un dinero adicional a los trabajadores que se quedan de baja, otorga una ayuda económica a las familias de las víctimas mortales de la mina, se complementan las percepciones por incapacidades laborales de la plantilla, se apoya jurídicamente a los compañeros con problemas en las movilizaciones reivindicativas,...

El caso es que el fondo acumulado en este depósito consensuado entre plantilla y empresa antes del 28 de mayo se ha contabilizado como parte de las cuentas incluidas en la deuda concursal, sin tener en cuenta, según los representantes sindicales, que se trataba de un dinero gestionado por la empresa de mutuo acuerdo con los trabajadores; y que en ningún caso formaba parte de los fondos de la compañía.

Ahora el comité de empresa reclama la devolución de la cantidad aportada por los trabajadores y ‘absorbida’ por el concurso, que cifran en más de 93.000 euros. En todo caso, a pesar de la parálisis de la actividad minera, las dificultades que comienzan a vivir algunas de las familias de la Vasco y sus contratas han puesto en marcha de nuevo los mecanismos de solidaridad minera. Desde esta misma semana se ha iniciado la recaudación para una nueva ‘caja de auxilio’, que en este caso se nutre de una cantidad de 10 euros, que pone a disposición de los compañeros y sus familias todo aquel que tiene aún capacidad económica de hacerlo. Cada empleado de la matriz o las contratas aportará el dinero en función de sus posibilidades, pero ni siquiera en la adversidad que desde hace muchos meses viven estos trabajadores se da la espalda a los mecanismos de solidaridad interna.

Los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa encadenan ahora su sexto expediente de regulación de empleo; y detrás de ellos, en cascada, caen los contratos en las empresas cuya actividad depende de la compañía matriz. La situación ha llegado a un punto en el que los expedientes son ya de extinción de puestos de trabajo. Es mucho aguantar desde que en 2011 las cosas comenzaron a torcerse, en un sector acostumbrado ya entonces a echar el pulso del día a día a los planes de reconversión que gritan en las comarcas mineras una realidad muy distinta a la que se dibuja en los despachos y los planes de actuación.

Parálisis productiva, un futuro que ha pasado de incierto a lamentablemente muy cierto, nóminas adeudadas, prestaciones por desempleo que se van acabando, ahora vacaciones forzadas, abandono administrativo,... La lista de cicatrices que suma el empleo minero suma y sigue.

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Frente al despropósito general, la solidaridad minera pone en marcha de nuevo su mecanismo. Reivindicación de lo que consideran injustamente expropiado, pero sobre todo acción inmediata para atender en conjunto necesidades colectivas. Es una forma de ser y de entender el trabajo y la vida que encuentra pocos ejemplos comparables.