BIODIVERSIDAD EN PELIGRO
El veneno ha matado en León a 54 animales de especies protegidas en los últimos 25 años
El buitre leonado es el ave más amenazada por los cebos y el lobo el mamífero más perseguido
m. carnero | león
La provincia de León ha registrado 54 episodios de envenenamiento desde el año 1992 , según denuncian WWF y SEO/BirdLife, autores del informe El veneno en España (1992-2013), realizado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, que analiza los efectos del uso ilegal de cebos. Ambas organizaciones denunciaron que el ‘aldicarb’, prohibido en la UE, está detrás de seis de cada diez casos en la Comunidad.
Entre los animales finados se encuentran especies tan emblemáticas como el oso pardo, con un total de tres ejemplares, el lobo, con 16, o el buitre leonado, con 22 aves envenedadas en este tiempo.
Estos datos que se conocieron gracias a los 2.757 hallazgos en Castilla y León, casi una cuarta parte del total de España (11.511) y a los cebos encontrados, 396. El informe desvela 8.324 episodios de envenenamiento en el conjunto de España, con la desaparición de 18.503 animales. Estos ejemplares hallados llevan a un ratio de 2,28 animales por cada episodio, cuando la media nacional es de 2,22.
Sin embargo, las ONG estiman que esta cifra podría llegar a los 185.000 ya que, según las especies, entre el 85 y el 97 por ciento de los animales envenenados no se encuentran por ningún lado. Además, alertaron de la facilidad de acceso al veneno por falta de un sistema de gestión adecuado de muchos pesticidas o por su tráfico clandestino, por lo que reclamaron a las administraciones que, además del uso, penalice también la tenencia de sustancias tóxicas ilegales y trabaje en el fomento de la sensibilización.
Tanto en España como en Castilla y León, el mayor número de animales envenenados corresponde al grupo de las aves rapaces, con una tercera parte, seguido de mamíferos domésticos. Continúa el grupo ‘otras aves’, con especies como abejarucos o cigüeñas; los carnívoros terrestres, principalmente zorros; palomas y córvidos; y mamíferos silvestres (con especies como jabalíes, conejos o libres). «Esto demuestra que el veneno es una herramienta muy poco selectiva, que afecta a una gran variedad de especies de diferentes grupos faunísticos», denunciaron las organizaciones. El 63 por ciento de todos los animales envenenados se ha encontrado en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía.
Así, de entre la fauna silvestre con mayor peso en la Comunidad, los datos son preocupantes en el caso del águila imperial. Entre 1990 y 2015 se recopiló información sobre el envenenamiento de 167 ejemplares en España, de los que 33 se hallaron en Castilla y León, repartidos entre Ávila (16), Segovia (15) y Valladolid (2). Se produjo un mayor número de hallazgos en marzo, junio y noviembre. Los meses de primavera podrían coincidir con el incremento de venenos de tipo cinegético en muchas áreas de presencia de la especie. Las águilas imperiales se han envenenado principalmente con carbamatos (69 por ciento), seguido de estricnina (16) y organofosforados (11 por ciento).
Normativa eficaz
WWF y SEO/BirdLife ponen a Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía como ejemplos de aplicación eficaz de normativa administrativa (distinta de la sanción de la autoría) con resoluciones confirmadas por los respectivos tribunales superiores de justicia. Las dos organizaciones consideran que los datos de evolución de casos por años evidencian que el último periodo de crisis económica ha podido influir en la disposición de medios para la lucha contra el veneno, «registrándose un falso descenso de los envenenamientos y, desde luego, una disminución en la detección de sustancias porque se han analizado menos casos».