El Pozo Aurelio y la plaza de Santa Lucía desaparecen el próximo abril

La empresa Radial 21 no se compromete a contratar a los despedidos para cerrar el interior.

Las instalaciones se desmantelarán durante los próximos cinco meses. MARCIANO

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maría j. muñiz | león

El Pozo Aurelio y toda la plaza de Santa Lucía borrarán definitivamente el próximo mes de abril su huella en el paisaje de oradó la Hullera Vasco Leonesa. Son las previsiones del plan de cierre de las explotaciones de interior de la histórica empresa minera, dentro del proceso de liquidación que se ejecuta desde hace meses y que ha sentenciado la minería subterránea y las millonarias inversiones que en ella se habían realizado. Un desmantelamiento del que de momento se libra el túnel de La Robla, que se utilizará para el suministro de carbón que hasta ahora ha pactado la empresa para los próximos meses, y cuyas negociaciones para ampliarlo se mantienen.

De momento el grupo Túnel se mantendrá para realizar por un lado las tareas de suministro de carbón, y por otro para desalojar el material que debe ser sacado del interior de la mina para proceder a su clausura. Respecto al volumen de carbón mensual que gestionaría, la infraestructura trataría unas 35.000 toneladas de mineral.

El desmantelamiento de las instalaciones de interior lo llevará a cabo la empresa Radial 21, unas obras que llevan semanas adjudicadas y pendientes de ultimar la tramitación administrativa. Las condiciones de la adjudicación han supuesto una de las mayores decepciones para los representantes sindicales de la empresa en liquidación, ya que aunque en un principio se señaló que los mineros que quedaran fuera de la empresa se recolocarían durante unos dos años en los trabajos de desmantelamiento de las minas que antes explotaban, finalmente la realidad que se les ha transmitido desde la administración concursal es que la adjudicataria no tiene obligación de contratar a los antiguos trabajadores para llevar a cabo estas obras.

Una situación contra la que los responsables sindicales han señalado que «presionarán», porque consideran que no sólo son los antiguos mineros los que mejor pueden llevar a cabo estas tareas; sino que la contratación para el desmantelamiento daría un respiro laboral y salarial a buena parte de ellos que consideran vital tanto para las familias como para la comarca.

La situación de la plantilla de la empresa minera también va dando pasos. Las bajas incentivadas se resolverán a través de despidos individuales y objetivos, comienzan a tramitarse los pagos del Fogasa y antes de fin de año se enviará al Instituto del Carbón el listado del personal de cierre, que puede acogerse al plan de bajas incentivadas a lo largo del próximo año.

La administración tiene pendiente la negociación del expediente de extinción de empleo que había anunciado, una situación que analizará a lo largo del mes que ahora comienza para determinar cuáles son las necesidades de producción y las tareas pendientes, para determinar qué actuaciones llevar a cabo.

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Los trabajadores de la empresa minera siguen moviéndose, como en los últimos meses, entre la resignación y la desesperanza. Y los representantes sindicales intentando adivinar cuáles serán los próximos movimientos y paliar sus consecuencias.