Los jóvenes agricultores reclaman más facilidades para acceder a la tierra
Se proponen mejorar en competitividad y apuestan por una «agricultura innovadora».
Un momento de la convención celebrada ayer en La Bañeza. JESÚS F. SALVADORES
m.r. | león
Asentar las bases de los compromisos y las reclamaciones de los jóvenes agricultores y ganaderos de León es el objetivo del manifiesto aprobado ayer en La Bañeza, en el transcurso de la Convención de Jóvenes organizada por Asaja y que concentró a cerca de dos centenares de nuevos profesionales del campo. El acceso a la tierra, la revalorización del producto o más regadío son varias de las reivindicaciones recogidas en dicho manifiesto, que resume en quince puntos las aspiraciones del colectivo que pretende «ser protagonista del desarrollo de la agricultura y ganadería en la provincia». Por su parte se comprometen a mejorar la competitividad «ofreciendo alimentos de calidad y seguros, y contribuyendo a la riqueza y empleo en la provincia». Apuestan por una «agricultura innovadora» que, a su vez, sea «respetuosa con el entorno en el que se desarrolla.
Los jóvenes reunidos ayer en La Bañeza manifiestan su preocupación por el futuro de los pueblos, el envejecimiento y la despoblación y quieren ser «protagonistas» de las políticas que lleven a «revertir esta situación». Buscarán el asociacionismo, con participación «más activa» en las cooperativas y las organizaciones agrarias, así como en las administraciones de los pueblos. A cambio piden cambios normativos «que permitan el relevo generacional», especialmente facilitando el acceso a la tierra de cultivo y los pastos. También piden facilidades para cultivar fincas más grandes por lo que exigen «un impulso decidido a las concentraciones y reconcentraciones parcelarias».
El regadío es el futuro, por lo que exigen su desarrollo, así como que las relaciones con la industria agroalimentaria sean «de igual a igual» ya que quieren que «la mayoría de nuestros ingresos provengan de la venta de los productos». Para ello, deben revalorizarse «sin mayor coste para el consumidor», pero reduciendo los beneficios de la industria y la distribución.
Están convencidos de la conveniencia de la PAC, «imprescindible para competir en un mercado tan globalizado».
La fiscalidad es una de las trabas de los «difíciles» comienzos en la agricultura y la ganadería por lo que reclaman una fiscalidad diferenciada en los primeros años de la incorporación y menores cargas en la Seguridad Social. «Defendemos la figura del agricultor profesional —añade el manifiesto—, frente a los que tienen la actividad como un complemento de rentas, y exigimos que todas las medidas de política agraria favorezcan al agricultor que como tal cotiza a la Seguridad Social».
Otra de las preocupaciones de este colectivo se centra en la sanidad animal y vegetal pues «afectan a la producción y a la comercialización y a consecuencia de todo ello influyen en nuestras rentas». Por ello, piden «rigor» y «medidas eficaces y presupuesto para luchar contra las enfermedades animales y vegetales» así como «medidas que nos protejan contra los daños de la fauna salvaje».
En la declaración también se abordan las relaciones comerciales con otros países, en cuestión de legislación, normas sanitarias o cultivos transgénicos. En este punto exigen un libre mercado mundial «para beneficiarnos de los costes más bajos cuando compramos medios de producción como energía y fertilizantes» y no sólo para la venta de productos agrarios.
En cuanto a la tareas para la administración, piden que sea «ágil y eficiente, pensada para resolvernos problemas no para crearlos». Por ello, piden «respuestas más inmediatas» y tramitaciones «más sencillas» ya que «la agricultura y la ganadería es hoy una de las actividades económicas más burocratizadas, lo que obliga a veces a estar más tiempo en los despachos que en las tierras o en el tractor».
Los bancos también tienen su apartado en este manifiesto. A ellos les piden que «crean en nuestros proyectos», que apuesten por los jóvenes dando financiación con unas condiciones que «sean asumibles».
Finalmente, lanzan un mensaje a la consejería en el que reclaman que no se discrimine a ningún sector productivo, que todos reciban los mismos apoyos a la hora de impulsar la modernización del campo. «Pedimos que se rescate de la lista de cultivos o producciones malditas al maíz, los cereales, los forrajes, el equino, el lúpulo, el porcino, la avicultura y la cunicultura», y también que exista «un trato diferencial para los jóvenes que desarrollan su actividad en zonas desfavorecidas de montaña».