El balance de la campaña evidencia la gran catástrofe del fuego en León

La provincia suma la mitad de la superficie quemada en la comunidad con 21.720 hectáreas.

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maría carnero | león

Los datos de la actual campaña de incendios en la comunidad, ofrecidos ayer en las Cortes por el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, a petición propia, sitúan a la provincia de León como la más afectada por esta lacra que lleva arrasadas más de 40.113 hectáreas en Castilla y León, 21.720 sólo en tierras leonesas.

Los datos son demoledores para León, que está a años luz del resto de las provincias de la comunidad. Tanto es así que la superficie quemada este año en León multiplica por 150 la de Soria, por 120 la de Valladolid o por 74 la de Palencia, y supera en casi cinco mil hectáreas la media calcinada en toda la comunidad en los últimos diez años.

Incendios como el que arrasó casi diez mil hectáreas a finales de agosto en la Cabrera remata una campaña que en la provincia de León ha sido protagonizada por 776 incendios, 458 mayores de una hectárea (el equivalente a un campo de fútbol) y 318 menores de esas medida, lo que se conoce con el nombre de conatos. De las 21.720 hectáreas quemadas en la provincia, 4.684 erabn arboladas, 1.727 pasto y el resto, 15.309 matorral.

En su intervención, el consejero subrayó que el grado de intencionalidad se ha disparado en toda la comunidad hasta el 67,2 por ciento, frente a la media del 53,1% de los últimos años, lo que supone que ha habido 1.715 incendios provocados de forma intencionada, con una perdida de 34.183 hectáreas del total de 40.114 en lo que va de 2017.

De esta forma, sólo 104 incendios de lo que va de año han sido originados por causas naturales, de hecho, el consejero enfatizó en que estos fuegos causados naturalmente son «menores» que en años anteriores.

En cuanto a las condiciones climatológicas que han «aprovechado» los incendiarios para «causar el mayor daño posible», se encuentran las escasas lluvias acaecidas ya desde finales del año pasado y otros condicionantes «extremos» como los fenómenos ventosos locales, que han «dificultado gravemente» las labores de extinción.

Sobre las actuaciones «terroristas» de estos «criminales», el consejero denunció el comportamiento «totalmente reprochable» de esta gente, por lo que incidió en la necesidad de «concienciar» a la población a la hora de extremar las precauciones y evitar imprudencias.

Este es un trabajo que la Junta desarrolla junto con la Fiscalía General del Estado, tal y como se puso de manifiesto, según el consejero, en la reunión de principios de noviembre en el Centro del Fuego, donde la Consejería y la Fiscalía analizaron «cómo trabajar de forma más eficaz» en los asuntos relacionados con los pirómanos.

Sobre el operativo de extinción de incendios, integrado por 4.350 profesionales, Suárez-Quiñones ha subrayado en varias ocasiones el «inmenso trabajo» que han realizado en lo que va de año, al mismo tiempo que ha reiterado que estos agentes «no ocasionan los incendios, sino que los previenen y extinguen».

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Por todo ello y con «ánimo de seguir mejorando», el consejero ha animado a todos los grupos parlamentarios a participar «mañana mismo» en una mesa de trabajo, pues la lucha contra los incendios debe ser una «política de Comunidad», ya que el fuego «no entiende de colores políticos».