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El polvorín retoma la actividad bajo la dirección de una multinacional

La empresa estudia la construcción de una fábrica de explosivos junto a las instalaciones

Los responsables del grupo francés viajaron ayer a Boñar para inaugurar las instalaciones. CAMPOS

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J.M. CAMPOS | BOÑAR
León

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El grupo francés EPC acaba de adquirir las instalaciones del polvorín de Boñar, más conocidas como Explosivos de León (Explesa), que cerraron sus puertas hace cuatro años como consecuencia del cierre de las minas y de la crisis económica, después de medio siglo de actividad, y de dar trabajo a cerca de 30 de personas. Los responsables de la empresa francesa se desplazaron ayer a la localidad para dar el pistoletazo de salida de este proyecto que nace con visos de ampliación y que ha despertado las esperanzas en los habitantes de Boñar de contar con un nuevo yacimiento de empleo. El director de EPC de la zona Europa Continental, Pascal Lacourie, manifestó que la reapertura de un polvorín es algo muy complicado por los continuos cambios de reglamentaciones. Esta grupo cuenta con tres instalaciones en España, la de Boñar, una en Galicia y otra en Andalucía. «Fabricamos y vendemos explosivos pero también llevamos un nivel de tecnología ya que lo importante es el resultado final. Se trata de comprar un buen producto cuyo resultado final es el que espera el cliente y por eso hemos hecho mucho hincapié en la tecnología para la optimización de la energía en canteras o minas». Además destacó que en la zona norte de España hay un potencial muy importante. «Estamos aquí para llevar el mejor servicio», afirmó.

Por su parte, Javier Muñoz, director de EPC en España, destacó la importancia de mantener esta zona un nuevo punto de distribución de explosivos. «En EPC nos focalizamos mucho en la innovación y dar un toque nuevo a los servicios».

Tras el cierre del polvorín, el grupo Soto Villapadierna de Boñar hizo una oferta a la administración concursal que finalmente le adjudicó la compra en 2015. «Creímos necesario poner en marcha de nuevo este polvorín que llegó a dar trabajo a más de 30 personas», declaró Alfredo Soto, quien considera que con un reajuste de personal la empresa puede ser viable. Fue entonces cuando este empresario se puso en contacto con el grupo EPC, que en marzo de 2016 se hizo con la titularidad de la empresa. En noviembre salió de las instalaciones el primer camión de explosivos, por lo que la planta retomó la actividad. Soto confirmó que el grupo francés estudia la posibilidad de construir en los terrenos aledaños al polvorín una fábrica de explosivos.

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