PROVINCIA / AGRICULTURA
El sector del lúpulo decide tras esta campaña la renovación de variedades
El cambio tecnológico obliga a modernizar todos los secaderos para el año que viene
El clima ha favorecido este año un buen desarrollo de las plantas, pese al problema que presenta el Columbus. JESÚS F. SALVADORES
Los lupuleros leoneses afrontan una campaña decisiva, pues de los resultados que se obtengan en las parcelas de ensayo y de las pruebas realizadas por las cerveceras dependerá la renovación de variedades que la multinacional Hopsteiner se propuso acometer en España tras la compra del 80% de las acciones de la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo.
La empresa estadounidense se ha marcado un cambio gradual de las variedades que Columbus y Nugget —las que principalmente se trabajan en León, provincia que supone el 99% de la producción nacional de esta materias prima de la industria cervecera— y los resultados de esta cosecha resultarán definitivos para la toma de una decisión.
A finales del año pasado, Hospteiner-España ofreció a los lupuleros un avance sobre las producciones que habían arrojado las diferentes variedades en prueba, si bien el año pasado el sector vivió un año muy complicado, al perder gran parte de su producción por las heladas de finales de abril y el pedrisco del último domingo de agosto.
Hopsteiner realiza trabajos de seguimiento de la adaptación de diez variedades, mientras que la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León prueba con otras tres. Los ensayos no sólo buscan una mayor satisfacción de las elaboradoras de cerveza como principales clientes, sino, también, un incremento en la concentración de ácidos alfa.
Por otra parte, los lupuleros deberán tener adaptados los secaderos para la próxima campaña para cumplir con los objetivos de mejora de la calidad. Finalmente, estas instalaciones no tendrán carácter comunitario, sino que pertenecerán a cada agricultor o a un reducido grupo de éstos —entre dos y tres—. Según el presidente de Lúpulos de León, Isidoro Alonso, la mejora de esta instalación —elimina la fuente de calor directa sobre los conos para aplicarlo de forma indirecta— se sitúa entre 15.000 y 20.000 euros y ya se ha efectuado en algunas explotaciones.
Otro de los cambios tecnológicos que precisa el cultivo, aunque éste se realizará de una manera gradual, es la sustitución de las peladoras —máquinas que separan el cono de la planta—. Alonso explicó que esta renovación es necesaria en las explotaciones que amplían su superficie, ya que los equipos utilizados en la actualidad lo hacen con eficiencia y calidad.